“Un capataz de mando sobrio, pero seguro”


Forma parte del equipo de auxiliares de David S. Pinto Sáez, exponente de la quinta generación de una familia de capataces, con la Giménez guarda una estrecha relación

Salvador Giménez durante el ensayo de la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos de Puente Genil./Foto: LVC

“Es un hombre tranquilo. Sereno. De mando sobrio pero seguro. La experiencia le hace entender al costalero. Pero sobre todo entiende el oficio.  Muy querido por el gremio, también lo es por la cuadrilla”. Así define uno de los miembros de la cuadrilla de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos de Puente Genil al capataz, Salvador Giménez.

Este forma parte del equipo de auxiliares de David S. Pinto Sáez, exponente de la quinta generación de una familia de capataces, con la Giménez guarda una estrecha relación. No en vano, sus inicios como costalero fueron con el abuelo de David, Rafael Sáez Gallegos.

Como se puede apreciar en la reproducción realizada por Francisco Romero, la cuadrilla de Afligidos “poco tiene que envidiar a las capitalinas”, como le gusta subrayar a Giménez. La sobriedad es parte de un estilo muy definido que va más allá, pues es marca de la casa situar a la persona por encima del costalero, tratando con mimo, cuidado y rigurosidad a cada uno de los miembros de la cuadrilla.

Giménez cuenta, además, con una dilatada experiencia. Comenzó en las labores de mando con Javier Romero, quien marcó a una generación de capataces. Y, durante dos décadas auxilió a Pepe Fernández en el palio de la Merced. Credenciales que se reflejan en el buen hacer de la cuadrilla y del capataz titular, que ha sabido rodearse de un equipo excepcional en busca de la excelencia.

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