Salesianos despide a una de sus figuras irrepetibles, Miguel Raigón

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El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, preside la misa por su eterno descanso en el santuario de María Auxiliadora

Raigón
Funeral del salesiano en el Santuario de María Auxiliadora./Foto: LVC
Funeral del salesiano en el Santuario de María Auxiliadora./Foto: LVC

La Casa Salesiana de Córdoba ha despedido al salesiano, Miguel Raigón Córdoba, que fallecía este domingo en Sevilla. La Eucaristía ha tenido lugar en el santuario de María Auxiliadora y ha estado presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández González. En la Concelebración han participado Antonio Echeto, ecónomo Inspectorial, que venía como delegado del provincial; el Director de la Casa, José Antonio Perdigones; Rafael Rabasco, párroco de San Lorenzo; salesianos de la Comunidad, y salesianos procedentes de otras Casas de Andalucía.

El santuario estaba totalmente repleto de miembros de la Familia Salesiana y grupos de la Casa, jóvenes y familiares de Miguel Raigón. Como se ha recordado desde Salesianos, “Don Miguel nació en Montilla (Córdoba), el 20 de octubre de 1938. Hizo el Noviciado en San José del Valle (Cádiz), donde profesó el 16 de agosto de 1955. Estudió Filosofía en Utrera-Consolación (1955-58) Después del tirocinio en La Orotava (195-60) y en Pozoblanco (1960-61), cursó sus estudios de teología en Posadas (1961-63) y en Sanlúcar la Mayor (1963-65), donde recibió la ordenación presbiteral el 27 de marzo de 1965”.

Asimismo, se ha detallado que, “desde entonces ha venido desarrollando su labor pastoral en Palma del Río (1965-66 y 1975-79), Pedro Abad (1966-67), Las Palmas (1973-75; 1983-86 y 1997-2003), Córdoba (1979-82 siendo consejero Inspectorial a la vez que director, y 2005-2007), Málaga (1982-83), Córdoba-Casa Inspectorial (1986-97 siendo ecónomo Inspectorial), Pozoblanco (2003-05), Alcalá de Guadaíra (2007-11), y desde 2011, nuevamente en Córdoba, hasta hace un mes en que pasó a la Residencia Don Pedro Ricaldone hasta el día de su fallecimiento”.

Desde la Casa Salesiana de Córdoba se ha subrayado que “recordaremos a don Miguel como buen salesiano, alegre, disponible y servicial. Damos gracias a Dios por su vida entregada a la Iglesia, a la Congregación y a la Misión Salesiana”.

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