Cursillos de Cristiandad vibra con el exaltador de la Candelaria


“El anhelo de Antonio es amar como la Virgen lo ama, con alegría, ilusión y reconoce que la siente tierna, compasiva, acogedora y siempre dispuesta a amar. Por todo ello le dio las gracias”

Antonio Jiménez, miembro de la hermandad del Huerto y de Cursillos de Cristiandad, durante la exaltación a la Candelaria./Foto: LVC
Antonio Jiménez, miembro de la hermandad del Huerto y de Cursillos de Cristiandad, durante la exaltación a la Candelaria./Foto: LVC
Antonio Jiménez, miembro de la hermandad del Huerto y de Cursillos de Cristiandad, durante la exaltación a la Candelaria./Foto: LVC
Antonio Jiménez, miembro de la hermandad del Huerto y de Cursillos de Cristiandad, durante la exaltación a la Candelaria./Foto: LVC

La  trigésima Exaltación a María Santísima de la Candelaria fue muy especial. La misma fue realizada por Antonio Jiménez Jiménez, miembro de la cofradía del Huerto y del Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de Córdoba. Un hecho que no pasó desapercibido para esta realidad eclesial que -en un comunicado- destacó que el exaltador “comenzó agradeciendo a los hermanos de su hermandad la oportunidad de poder expresar a la Candelaria, lo que sentía en su corazón y poderlo decir públicamente. Desde el primer momento en el que la anunciaron que sería el exaltador de año se puso bajo el manto de nuestra Madre y lo hizo desde la oración, en silencio y en paz”.

“El exaltador expresó cómo a través de su familia, madre, esposa e hijos ha sentido el amor de la Candelaria y cómo su luz lo ha iluminado en su vida familiar, profesional y en su apostolado”, se recalcó desde Cursillos. Y es que, para el MCC, “en su intervención vivimos momentos muy tiernos, con recuerdos vividos con su madre en su infancia y cómo le ha acompañado en momentos decisivos de su vida, de la misma manera con su esposa Amalia. Con todo ello hacia un paralelismo con la Candelaria sintiendo presente su cariño cada día en su vida, recorriendo su vida personal, su familia y su origen rural, con momentos entrañables que los que tuvimos la suerte de estar allí nos evocaba de la misma forma nuestro recorrido por la vida”.

“El anhelo de Antonio es amar como la Virgen lo ama, con alegría, ilusión y reconoce que la siente tierna, compasiva, acogedora y siempre dispuesta a amar. Por todo ello le dio las gracias”, se subrayó.

A continuación, el exaltador, “partiendo del Domingo de Ramos, día en que procesionan los titulares de la hermandad, nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto y María Santísima Candelaria, fue haciendo un recorrido del camino del Calvario de Jesús y sus sentimientos por las calles cordobesasque recorre la estación de penitencia: Plaza de San Pedro, El Potro, Plaza del Triunfo, la Ribera, Cardenal González, etc. Recordaba especialmente aquí a muchas personas queridas que ya están en los brazos del Padre, poniendo en manos del Señor sus preocupaciones, las de su familia, la de sus amigos y como no, la de todas las personas que sufren por un motivo u otro en este nuestro valle de lagrimas. También aparecía expresado el sufrimiento de los costaleros a esas alturas del recorrido están exhaustos del esfuerzo pero que sacan fuerzas de su interior porque la fe y la esperanza les hacen llevar a su templo a la Candelaria”.

Finalmente, desde Cursillos de Cristiandad se remarcó que “todos los que hemos participado de esta exaltación hemos acabado sintiéndonos más Candelarios, queriendo poner más luz en nuestro corazón y así se lo hemos pedido a la Virgen de la Candelaria; damos gracias a Dios por sus palabras, que nos han hecho acercarnos a María aún más y resuena en nuestro corazón aquellas palabras de María: Haced lo que el os diga”.

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