El obispo subraya “el atractivo del cristianismo”


El prelado centra su carta semanal en el seguimiento de Cristo

Virgen del Carmen
El obispo durante la novena en San Cayetano./Foto: Alejandro Muñoz
Virgen del Carmen
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Alejandro Muñoz

“La vida cristiana no consiste en unas normas, una doctrina, un proyecto. Incluye todo eso. Pero la vida cristiana es ante todo una persona, que nos invita a seguirle a él. El cristianismo es Jesucristo, Dios y hombre verdadero, que nos invita a seguirle: “Venid en pos de mi” (Mt 4,19), para colaborar en su obra redentora”. Con estas palabras al comienzo de su carta semanal, el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha subrayado que “el atractivo del cristianismo está en el seguimiento de Jesús, porque él se ha presentado como camino nuevo de vida nueva que nos lleva a plenitud”.

En ese sentido, el prelado ha destacado que, “en el cristianismo el centro está en la persona de Jesús, que nos invita a seguirle personalmente. Y en ese seguimiento personal aprendemos una nueva vida que nos va transfigurando hasta hacernos en plenitud hijos de Dios”. Y ha recordado que “vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, y los llamó para seguirle. Y más adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, y los llamó. Ellos inmediatamente dejaron las redes y a su padre, y lo siguieron. Salieron de su entorno familiar y laboral para establecer con Jesús una nueva relación de amistad, de convivencia, de aprendizaje, y recibir de él una nueva tarea: ‘Os haré pescadores de hombres’”.

Unas palabras que han llevado al obispo a señalar que “estamos en los orígenes de la Iglesia” y “la comunidad cristiana no ha surgido por iniciativa de un grupo de amigos, que se han asociado para llevar adelante un proyecto, en este caso el proyecto de Jesús. La comunidad cristiana, la Iglesia, ha surgido de la iniciativa de Jesús, que ha llamado a los que ha querido, los ha congregado en una comunidad de vida y los ha constituido apóstoles para enviarlos a predicar el evangelio”.

Por lo que, como ha recalcado el obispo, “hoy, a veinte siglos de distancia, el discípulo de Cristo debe reconocer sus orígenes. Ha sido llamado para formar parte de esta comunidad, ampliada notablemente, en la que Jesús sigue siendo el centro. Somos llamados para convivir con él, y a cada uno –hombre o mujer- nos encomienda en el seno de su Iglesia una misión personal, que hemos de llevar adelante en la comunión eclesial, como testigos del Maestro y con la misión de transformar el mundo en el Reino de Dios”.

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