“El Movimiento de Cursillos en Córdoba está bendecido por contar con personas que hicieron su cursillo y transformó sus vidas”


El MCC cordobés celebra la fiesta de la Conversión de San Pablo con una misa presidida por el presbítero Manuel Sánchez

Celebración de la Conversión de San Pablo./Foto: MCC
Celebración de la Conversión de San Pablo./Foto: MCC

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de Córdoba celebró, este martes 21, la fiesta de la Conversión de San Pablo con una Eucaristía. Como se ha informado desde Cursillos, el acto litúrgico estuvo presidido por el presbítero Manuel Sánchez y concelebrado por un grupo de sacerdotes de la diócesis y seminaristas y en la que participaron un gran número de cursillistas cordobeses.

“San Pablo, nuestro maestro, al decirnos: ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!, nos invita a la misión esencial que tenemos todos los cristianos y que constituye el sello de identidad de todos los cursillistas, anunciar la Buena Nueva, como testigos fieles, allí dónde Dios nos ha colocado”, se ha subrayado desde Cursillos. Mientras Sánchez, en su homilía, “nos anima a que interioricemos las vidas de María y de San Pablo en relación al lema adoptado por el MCC este año. Ambos actuaron con justicia,  aceptaron su misión y abrazaron la voluntad de Dios, se dejaron llevar por Él; aprendieron a amar con la ternura de Dios y caminaron junto a los demás en actitud de servicio y humildad. Nosotros, por tanto, debemos pedir a Jesús la conversión de nuestros corazones para que sigamos a la Virgen María como modelo de mujer creyente  y fiel y  San Pablo como ejemplo de apóstol de Cristo”.

La celebración eucarística finalizó con una acción de gracias muy emotiva en la que se reconoció que “el Movimiento de Cursillos en Córdoba está bendecido por contar con personas, que hace muchos años, escucharon a su mariposa, hicieron su cursillo y eso transformó sus vidas; personas valientes que siguen al servicio de Cristo, facilitando el encuentro de otras personas con nuestro Señor y que conservan el mismo amor de su primer encuentro”. A la par que se ha destacado que “acabamos dando gracias a Dios por los que nos acompañaban, por los que no pudieron asistir y por todos los que ya no están con nosotros”.

“Fortalecidos espiritualmente por todo lo vivido en la Eucaristía, conscientes del tesoro que cada día Dios nos regala y con la seguridad de estar en una familia que crece en comunión y en miembros, pasamos a saborear los platos aportados en la cena compartida por la Fiesta de nuestro patrón, felices por todos los beneficios recibidos”, se ha finalizado desde Cursillos de Cristiandad.

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