Equipos de Nuestra Señora: la comunidad que cumple 50 años


Equipos de Nuestra Señora celebra en Córdoba los primeros 50 años de camino en comunidad con pocas variaciones en su forma original al tiempo que ha visto crecer el número de matrimonios

Equipos de Nuestra Señora./Foto: Diócesis de Córdoba
Equipos de Nuestra Señora./Foto: Diócesis de Córdoba
Equipos de Nuestra Señora./Foto: Diócesis de Córdoba
Equipos de Nuestra Señora./Foto: Diócesis de Córdoba

En 1965 el sacerdote jesuita Miguel Ruiz Ayuca se dispuso a reunir matrimonios al modo en que lo había hecho el padre Cafarell en Francia en el año 1936. Este es el sencillo pero fértil inicio de Equipos de Nuestra Señora en Córdoba, donde un grupo inicial de cinco matrimonios junto a su consiliario, Miguel Castillejo, comenzó una andadura firme y discreta que llegaría a consolidarse como movimiento diocesano, en crecimiento constante hasta nuestros días.

Como ha recordado la Diócesis, un segundo consiliario, el sacerdote Valeriano Orden, sumó esfuerzos en los primeros pasos de este incipiente movimiento con la formación de algunos equipos nuevos y la reorientación de otros que no acabaron de consolidarse. En aquellos momentos, el movimiento en Córdoba adolecía de difusión sobre su carisma y actividades al no existir una relación permanente con la Diócesis. Desde su inicio hasta el año 1994, el crecimiento de equipos es muy discreto pero es entonces, con la incorporación de nuevos matrimonios cuando crece hasta la cifra de nueve. En este tiempo de expansión, se produce una reunión con el obispo de Córdoba en ese momento, monseñor Juan José Asenjo Peregrina, que acoge con los brazos abiertos la posibilidad de destinar sacerdotes a esta novedad convertida ya en sólida realidad diocesana. A partir de ese momento es cuando el movimiento comienza un crecimiento que le permite pasar de los nueve equipos de los primeros años noventa a los treinta y cinco actuales.

Experiencia de vida compartida

Equipos de Nuestra Señora celebra en Córdoba los primeros 50 años de camino en comunidad con pocas variaciones en su forma original al tiempo que ha visto crecer el número de matrimonios para los que este carisma supone una manera de profundizar en el sacramento, basándose en una experiencia compartida y guiada por un sacerdote. Desde el inicio, las reuniones austeras no han cambiado en esencia y así lo acreditan documentos donde se refleja la dinámica de los encuentros mensuales. Las reuniones, dos cada mes, congrega a cinco matrimonio que comienzan con una oración el encuentro; seguida de una puesta en común que favorece la participación, terminan con el abordaje de algún asunto de actualidad a la luz del Evangelio. Aquellas primeras actas reflejan encuentros de hace medio siglo que los actuales miembros del movimiento han podido recuperar con la colaboración del sacerdote Pablo Calvo, párroco de San Andrés, cuyos padres fueron miembros fundadores del movimiento en Córdoba.

Ayer igual que ahora, los matrimonios, reunidos en equipo, comparten vivencias y fe, y se ayudan unos a otros acompañados por un sacerdote.  Para el actual consiliario Francisco Javier Cañete, que llegó a ENS a través de los grupos juveniles y más tarde se hizo cargo de los equipos de matrimonios, esta experiencia “ayuda mucho a los sacerdotes porque nos hacen parte de esa familia con la que se comparte la fe y también la vida”. La función del consiliario radica en “alentar en la fe y alentar en la vida” y estar al tanto de los problemas reales que tienen los matrimonios porque “aunque estamos a su lado en las parroquias y muchas veces conocemos problemas, en Equipo de Nuestra Señora significa compartir el día a día a día con ellos”. Para este sacerdote y párroco de Santa Isabel de Hungría, formar parte de los equipos significa “saber dar cuenta de la fe en Jesucristo en el mundo actual” y poder explicarlo al mundo para dar razón “de una experiencia de vida, de alegría y poder compartir en comunidad”.

El vínculo crece entre matrimonios

A lo largo del tiempo, consiliario y matrimonios entre sí acaban compartiendo las preocupaciones cotidianas y también las alegrías, se va generando un vínculo que hace que cada equipo funcione como un único cuerpo que disfruta de eventos y acontecimientos familiares. Todo se comparte porque “el equipo en sí constituye una familia que trasciende a las reuniones mensuales”, aseguran Andrés Serrano y Rosa Fernández, durante muchos años responsables de difusión de ENS.

Beatriz García y Gregorio Ramírez componen un matrimonio joven, unido a ENS desde hace doce años. En este tiempo han buscado una manera de avanzar como matrimonio cristiano y además esta experiencia les ha regalado algo más porque “nos encontramos con una bonita familia con la que compartir vivencias y experiencias y seguir creciendo”, aseguran mientras invitan a matrimonios no tan jóvenes a sumarse a esta experiencia que les permite profundizar en el sacramento y en muchos casos los matrimonios mayores han desvelado a los más jóvenes un regalo precioso para su vida cristiana. Compartir la crianza de los hijos con el apoyo de otros matrimonios y sostenidos por la misma fe conduce a considerarse una comunidad donde confluyen varias experiencias de familia, todas ellas asumidas para un caminar seguro.

Para ellos, extender esta experiencia a la familia y otros matrimonios representa una oportunidad de engendrar una amistad que en Bea se traduce en una responsabilidad: la de difundir la actividad de los Equipos y presentarse como una realidad diocesana con carisma propio. La mejor manera de hacerlo es contar su experiencia y prestar su testimonio y subraya que desde hace once años “descubrimos que los Equipos nos permite vivir el Evangelio de una manera enriquecedora”.

Los valores de justicia, humildad y solidaridad rigen la labor de difusión de este matrimonio en medio de su entorno de amistades, para ellos “esa es la mejor manera de formar parte de los equipos”. Cada reunión significa una oportunidad de profundizar en asuntos vividos y reales, experiencias que “se comparten con los pies en la tierra” y que permite a Bea y Gregorio afirmar que de esta manera, contando su experiencia a otros, encuentran el camino para “ser felices y mejores personas”·

Los hijos de estos matrimonios viven con naturalidad la pertenencia de sus padres a los Equipos. Desde pequeños asumían las reuniones como propias y son muchos los que llegado el matrimonio se integran o crean en uno de los grupos.

La aparición de la nueva tecnología ha favorecido mucho la conexión internacional de los equipos que están distribuidos por todo el mundo. Ahora, reconoce Fernando Tinajero, “los responsables de cada país toman decisiones para todos los equipos y las redes sociales permiten un momento de difusión”. Este avance infunda optimismo entre los miembros del movimiento que no dudan en afirmar que su mantenimiento y crecimiento está vinculado a una comunicación permanente. Ahora se celebra la consolidación de un movimiento diocesano que, sin olvidar su pasado, camina seguro y firme al encuentro con Dios para fortalecer matrimonios y familias.

Para iniciarse en el movimiento pueden consultar en la web.

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