El obispo destaca que Juan el Bautista es “un personaje central en el tiempo de adviento”


El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, titula su carta semanal ‘Ven pronto, Señor’

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Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba. / Foto: José I. Aguilera
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Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba. / Foto: José I. Aguilera

“Lo decimos en cada Misa, lo repetimos cantando muchas veces. Es el grito de la comunidad cristiana que vive a la espera de su Señor: Marana tha (Ven, Señor). Estas palabras en arameo las viene repitiendo la comunidad cristiana hace veinte siglos. El cristiano vive a la espera de la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Así comienza la carta semanal del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández. La misma se centra en el tiempo de adviento que “centúa esta actitud en nuestros corazones, la actitud de la espera y la esperanza activa. No vivimos en un mundo cerrado en sí mismo. Vivimos en la esperanza cierta de que el Señor vendrá al final y nos llevará con él”. 

Ante ello, el prelado se ha lamentado de que “algunos piensan que esta esperanza nos distrae del trabajo comprometido por cambiar este mundo, pero no es así”. Y es que, como ha subrayado el pastor de la diócesis, “la esperanza cristiana nos estimula activamente a la transformación de este mundo, en la espera de un nuevo cielo y una nueva tierra”.

La figura de Juan el Bautista ocupa la parte central de la misiva, ya que este “fue por delante del Señor preparando sus caminos”. En este sentido, el obispo ha recalcado que “ocupa un lugar fundamental en los comienzos de la vida pública de Jesús, y por eso es un personaje central en el tiempo de adviento. No sólo nos señala con el dedo quién es Jesús y nos lo presenta, sino que nos indica con su vida cuáles son las actitudes para salir al encuentro del Señor que viene”.

Entre ellas, en un lugar destacado se hallan “la humildad y la pobreza”. Esto sin olvidar “la penitencia. Se preparó para la llegada del Señor, viviendo austeramente en el desierto”. Y es que Juan el Bautista “es un profeta que cumple su misión invitando a sus seguidores a un bautismo de penitencia, en el que Jesús mismo quiso sumergirse antes de comenzar su predicación”. Por lo que, “nuestro encuentro con el Señor no va a producirse aparatosamente, ni en el lujo, ni en la vida disoluta. Nuestro encuentro con el Señor se producirá si sintonizamos en la onda en la que él emite su mensaje, en la onda en la que Juan Bautista le fue preparando el camino. Jesús anuncia la alegría de la salvación para los pobres de espíritu, a los que el Espíritu Santo le ha enviado”, ha señalado monseñor Demetrio Fernández.

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