Fernando Morillo, designado Cofrade Ejemplar


Fundador de la hermandad del Císter, su trayectoria está marcada por una personalidad polifacética

Fernando Morillo, tocando con la banda de la Esperanza en la iglesia de San Jacinto./Foto: JdV
Fernando Morillo, tocando con la banda de la Esperanza en la iglesia de San Jacinto./Foto: JdV
Fernando Morillo, tocando con la banda de la Esperanza en la iglesia de San Jacinto./Foto: JdV
Fernando Morillo, tocando con la banda de la Esperanza en la iglesia de San Jacinto./Foto: JdV

La asamblea de hermanos mayores que se ha celebrado este miércoles en la sede de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba ha tenido varios puntos de interés. Uno de ellos ha sido la elección del Cofrade Ejemplar, que ha recaído en el conocido cofrade cordobés, Fernando Morillo-Velarde.

Profesionalidad, seriedad, responsabilidad, firmeza, convicción y un afán de superación constante, en busca de la perfección, son algunas de las características que ponen de relieve quienes conocen al cofrade cordobés, Morillo-Velarde. Capataz, prioste y músico, son muchos los ámbitos que Fernando conoce y con una profundidad al alcance de muy pocos. Desde la fundación de la hermandad del Císter, con su primera cuadrilla de costaleros, que supuso un antes y un después en este ámbito; hasta colaborar en las labores de priostía de la hermandad de la Macarena; su trayectoria habla de un auténtico Hombre del Renacimiento de las cofradías cordobesas.

Cabe recordar que, en declaraciones concedidas a La Voz de Córdoba hace unos años del recién nombrado Cofrade Ejemplar, el hermano mayor de la Sentencia, José Antonio Salamanca, se remontaba a su infancia para hablar de Fernando. Por ello, explicaba que sus primeros recuerdos están ligados al tiempo en que iba con su padre a la cofradía. Era el tiempo en que fray Ricardo estaba vinculado a la corporación de San Nicolás y Fernando lo acompañaba. “Cuando eres pequeño ves que lo acompaña, pero sabes valorar su labor. Ahora, mi relación con él es más estrecha y mantenemos trato, casi diario, desde que es sacristán en nuestra parroquia”, detallaba Salamanca. Además, el máximo responsable de la corporación no dudaba en subrayar que “para nosotros es una suerte tenerlo porque es un amigo y tenemos la fortuna de disponer de una persona que tiene unos conocimientos de muchas de las técnicas que se aplican en el mundo cofrade”. Y destacaba, finalmente, que su principal virtud radica en “buscar la perfección en todo lo que hace”.

Por su parte, uno de los compositores más afamados de Córdoba, Alfonso Lozano, valoraba con gran cariño y admiración a Fernando. “Destaco su mano tendida en todo momento. Fernando siempre está ahí. Muchos dicen que ‘es demasiado serio’. Precisamente eso es lo que hace falta en las cofradías: seriedad. Más seriedad y rigor en todos los aspectos”, enfatizaba el músico de la banda de la Esperanza.

En ese sentido destacaba que “eso lo aprendí de él cuando fui prioste en la Hermandad del Calvario. Le pedí ayuda para la cera del palio. Ahí estuvo él y me enseñó lo que es la excelencia y las cosas bien hechas. Me lo enseñó con seriedad, sí, pero con sumo respeto y cariño”. Y recordaba que “lo mejor de todo fue cuando me dijo: el año que viene lo vas a hacer tú. Para mí fue la mayor enseñanza y lo que se debería hacer en todas las cofradías: enseñar y formar al que no sabe y no siempre depender de la misma persona”.

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