Así será el rito de ordenación de los diáconos

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La diócesis de Córdoba detalla en qué consiste esta celebración

Ordenación de los diáconos en la Catedral de Córdoba./Foto: José I. Aguilera
Ordenación de los diáconos en la Catedral de Córdoba./Foto: José I. Aguilera
Ordenación de los diáconos en la Catedral de Córdoba./Foto: José I. Aguilera
Imagen de archivo de la Ordenación de los diáconos en la Catedral de Córdoba./Foto: José I. Aguilera

El rito de la Ordenación comienza después de la liturgia de la palabra, con la elección de los candidatos, en la que el obispo llama a cada uno de ellos y éstos se acercan al prelado haciéndole una reverencia. Así lo explica la Diócesis y detalla que, en ese momento, un presbítero, designado por el Obispo, le pide, en nombre de la Iglesia, que los ordene diáconos. A continuación, tendrá lugar la homilía, tras la cual comenzarán las promesas de los elegidos, ambos se ponen en pie y son interrogados por el prelado. Llega el momento de la súplica litánica, en la que los elegidos se postran en tierra mientras se cantan las letanías.

Puestos de nuevo en pie, se acerca cada elegido al Obispo y se arrodilla para que éste lleve a cabo el rito de imposición de las manos y plegaria de ordenación. Posteriormente llega el momento de la imposición de las vestiduras y finalmente la entrega del libro de los Evangelios.

Según las “Normas básicas para la formación de los diáconos permanentes en las diócesis españolas”, en el ámbito litúrgico y sacramental, el diácono, en virtud de la ordenación, participa en la acción santificadora del Pueblo de Dios. Así, preside la celebración de algunos sacramentos (bautismo, matrimonio) y de los ritos exequiales, preside la Liturgia de las Horas y la oración del pueblo fiel, bendice personas y cosas y, sobre todo, asiste al obispo y al presbítero en la celebración de la eucaristía. En la eucaristía el diácono proclama el evangelio, puede predicar la homilía en los casos que fuera conveniente y distribuye la comunión. Es en el sacramento eucarístico donde en mayor grado se expresa la realidad de la Iglesia y de sus ministros ordenados (cf. Directorio, nn. 28‑36).

Mario González González nació el 12 de junio de 1989 en La Puerta de Segura, un pequeño pueblo al norte de Jaén. Es Licenciado en Matemáticas y ha estado siete años en el Seminario, asegurando que han sido “lo mismo que seguir a Cristo” ya que han tenido “la parte de gloria en la que el corazón se enardece, y la parte de cruz, de conocer tus miserias”.

Javier Solaz Moreno nació el 18 de febrero de 1978 en la localidad cordobesa de Pozoblanco. Es licenciado en Empresariales y, al igual que Mario, llegó al Seminario hace siete años, reconociendo que este tiempo ha sido “un paso del Señor por mi vida”, creciendo a nivel humano y personal y abriendo el corazón “a lo que el Señor ha querido darme”.

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