El día de la Purísima, una fecha que “no olvidarán en toda su vida”


El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha dedicado su carta semanal a una fecha muy especial para los sacerdotes cordobeses

Purísima obispo
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Diócesis de Córdoba
Purísima
El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández./Foto: Diócesis de Córdoba

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha dedicado su carta semanal a una fecha muy especial, la de la Purísima. La cual es muy importante para los presbíteros, puesto que “en nuestra diócesis de Córdoba es costumbre desde hace muchos años que los diáconos de cada año sean ordenados en la fiesta de la Inmaculada, el 8 de diciembre”. 

“De esta manera, la gran fiesta de María la llena de gracia, la sin pecado, queda reduplicada por la alegría de estos jóvenes que reciben el sacramento del Orden en el grado de diáconos y que llenan de alegría y esperanza la diócesis de Córdoba que los acoge”, ha subrayado el prelado. Ello para añadir que, “cada año los sacerdotes de Córdoba celebran esta fecha (el día de la Purísima) aniversario de su ordenación diaconal, que no olvidarán en toda su vida”.

Demetrio Fernández ha recordado que “María aparece de esta manera en el comienzo del adviento como la primera redimida, y redimida de manera excepcional”. Porque “mirarla a ella da esperanza, porque lo recibido en ella es también para nosotros. ‘Concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas’, pedimos en la oración de este día”, ha destacado el obispo.

“Ella los proteja siempre”

En ese sentido, el prelado ha puesto en valor que “los diáconos hacen pública ante Dios y ante la Iglesia su promesa de celibato. Es decir, su plena consagración a Dios”. De tal forma que, “por el celibato se consagran a Dios en castidad total para toda la vida, renunciando a constituir una familia propia, porque entregan a Dios su corazón, su presente y su futuro, su alma y su cuerpo, los afectos más íntimos”. Y, en ese contexto, “María inspira esta actitud y la sostiene en cada uno”.

En la parte final de la carta semanal, el obispo ha recalcado que “obediencia y celibato que conllevan una vida austera, sencilla, pobre, en donde brilla la humildad y sencillez de corazón, ponerse al nivel de la gente humilde, no mirar a nadie nunca desde arriba, sino mirarlos con actitud de amor servicial, que lleva a dar la vida”. Y ha especificado que “todas estas son virtudes y actitudes de María. Por eso, los diáconos de Córdoba viven con especial intensidad esa fiesta de la Purísima, porque en este día grande ella aparece luminosa, iluminando el horizonte del pueblo cristiano, iluminando la vida de los que se consagran a Dios, y renovando año tras año la generosidad de Dios, que hace generosos a los hombres. Oramos en este día por los nuevos diáconos. Ella los proteja siempre”. 

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