“Corremos el riesgo, como los contemporáneos de Jesús, de malinterpretar su reino”


Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba./Foto: José I. Aguilera obispo Jesús
Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba./Foto: José I. Aguilera
Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba./Foto: José I. Aguilera obispo Jesús
Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba./Foto: José I. Aguilera

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha centrado su carta semanal en el “último domingo, fiesta de Cristo Rey del universo”. Para ello, el prelado ha comenzado recordando la escena de la Pasión en la que se produce el diálogo de Jesús con los ladrones, que reproduce el evangelio de san Lucas: “Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu reino”. Y, como ha señalado el obispo “se trata de un súplica llena de humildad, de confianza. Una escena que suscita ternura. Y la respuesta de Jesús suscita paz en el corazón de todos los que leemos esta palabra: ‘En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso’”.

Demetrio Fernández ha valorado que “Jesús ocultó su condición regia a lo largo de toda su vida pública”. Ello puesto que “hubiera sembrado confusión en los que le seguían por motivos temporales, o incluso políticos”. Y ha puesto como ejemplo lo sucedido “cuando quisieron proclamarlo rey, después de la multiplicación de los panes”. Y “sólo cuando llegamos a la entrada en Jerusalén, Jesús se deja aclamar como rey abiertamente, y así a lo largo de toda la pasión”.

“La consideración de Jesucristo como rey no es algo de épocas ya superadas, sino que se remonta hasta la misma conciencia de Jesús. Él fue tratado como tal y él tenía conciencia de ello”, ha subrayado el obispo.

En la parte final de la carta semanal, el obispo ha destacado que  el reino de Jesús “no es un reino al estilo de los reinos de este mundo, sino un reino de amor, que se instaura en los corazones y llega a todos los aspectos de la vida, también a los aspectos sociales de la convivencia humana, a la sociedad en la que vivimos”. Por lo que, como ha advertido el prelado “corremos el riesgo, como los contemporáneos de Jesús, de malinterpretar su reino, de hacer un reinado temporal según nuestras propias opciones. Sin embargo, el reino de Jesús y su reinado piden de nosotros una conversión permanente para hacernos como él”.

Ante ello, “el cambio que se nos pide es el de un corazón nuevo, sensible al amor de Dios y sensible a las necesidades de nuestros hermanos. Un corazón capaz de amar siempre, capaz de dar la vida en el servicio a Dios y a los hermanos”.

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