“Los pobres nos enseñáis a confiar en Dios”


Monseñor Demetrio Fernández celebró la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana

Foto de familia del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana./Foto: Diócesis de Córdoba/Álvaro Tejero pobres
Foto de familia del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana./Foto: Diócesis de Córdoba/Álvaro Tejero
Foto de familia del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana./Foto: Diócesis de Córdoba/Álvaro Tejero pobres
Foto de familia del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, durante la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana./Foto: Diócesis de Córdoba/Álvaro Tejero

La diócesis de Córdoba celebró la III Jornada Mundial de los Pobres, organizada por Cáritas Diocesana, con una eucaristía en la Santa Iglesia Catedral y un ágape en el palacio Episcopal. Como ha informado la Diócesis, monseñor Demetrio Fernández presidió la misa y durante su homilía aseguró que “la caridad cristiana se pone en marcha porque se siente movida por el amor de Dios”. El prelado reconoció que “el pecado ha herido el corazón humano y de ahí viene el egoísmo”. Monseñor Demetrio Fernández quisio recordar que en la Diócesis hay más de “dos mil voluntarios al servicio de la caridad” gracias a Cáritas Diocesana y a las Cáritas Parroquiales, que atienden e informan de la realidad al Obispo en cada una de sus Visitas Pastorales.

Monseñor Demetrio Fernández pidió que se siga trabajando para que los pobres “no estén a las puertas de las iglesias, sino dentro en un lugar preferente, ya que son los elegidos de Dios”. Por su parte a los más necesitados les recordó que “en la Iglesia tenéis vuestra casa, porque la Iglesia es el corazón de Dios abierto a todo el que lo necesita”.

En su carta semanal “La voz del Pastor”, el prelado aseguró que “los pobres no son números ni estadísticas, sino personas concretas que sufren en su carne esas carencias. La atención a los pobres no se reduce a la asistencia, ante cuya urgencia hemos de actuar, sino que debe buscar la verdadera promoción integral de la persona con programas y proyectos de desarrollo, que eliminen las injusticias que están detrás”.

La Jornada Mundial de los Pobres es una iniciativa del Papa Francisco que nació el 13 de noviembre de 2016, coincidiendo con el cierre del Año de la Misericordia. El lema de este año es “La esperanza de los pobres nunca se frustrará”. En el mensaje publicado por el Santo Padre, éste asegura que “la Iglesia, estando cercana a los pobres, se reconoce como un pueblo extendido entre tantas naciones cuya vocación es la de no permitir que nadie se sienta extraño o excluido, porque implica a todos en un camino común de salvación”.

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