Francisco Camacho: “Hay gente que vive exclusivamente de las bandas”

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“Hay veces que, aunque no sea bonito decirlo, que me gusta más cómo interpretamos nosotros las marchas que otras bandas”

Francisco Camacho, durante una actuación de Caído y Fuensanta./Foto: José I. Aguilera
Francisco Camacho, durante una actuación de Caído y Fuensanta./Foto: Cabildo-José I. Aguilera
Francisco Camacho, durante una actuación de Caído y Fuensanta./Foto: José I. Aguilera
Francisco Camacho, durante una actuación de Caído y Fuensanta./Foto: Cabildo-José I. Aguilera

Con 15 años llegó al mundo de las bandas. Venía de escuchar, como él mismo confiesa, “de todo”. Desde la Municipal de Sevilla, pasando por Tres Caídas, Cigarreras, “bandas que nadie conoce” y “cintas de gasolinera”. Desde entonces hasta hoy, el actual director de la banda de cornetas y tambores Caído y Fuensanta de Córdoba, Francisco Camacho, ha evolucionado junto a la formación cordobesa, hasta el punto de que esta se ha convertido en una de las grandes referencias del panorama actual, tanto en la capital cordobesa como lejos de la misma. De ello, de los proyectos y del presente habla en la siguiente entrevista.

-¿En qué momento está Caído y Fuensanta?

-Después del décimo aniversario, un escalón por encima. Se ve que la gente ha cogido la nueva temporada con ganas, a la vista está la asistencia que hay a los ensayos, casi el 80 por ciento aria. Pienso que este año puede ser bastante importante para la banda.

-Y, dentro de Caído y Fuensanta, cómo está Francisco Camacho.

-En mi etapa de madures. Pasé mis primeros años a cargo de la dirección (musical) y este va a ser el séptimo año… Me encuentro con más ganas que nunca.

-El aniversario ha sido muy intenso, con varios estrenos de marchas (una suya) ¿Cómo lo ha vivido?

Clemente Mata y Francisco Camacho./Foto: Jesús Caparrós

-El año fue ilusionan y este con las pilas cargadas, con nuevos proyectos, nuevas marchas, gente nueva. Es importante porque se renueva la plantilla. Sigue entrando gente y sigue creciendo el nivel de la banda. Y a la vez que crece, crezco yo. Aprendo de ellos y ellos aprenden de mí. 

-Entre los actos del aniversario hubo un concierto en la Catedral con su orquesta.

-Como músico, increíble. El momento en el que te subes con tu banda y allí con la orquesta, no hay palabras para describirlo. Una experiencia increíble.

-También hubo un homenaje a Escámez en San Pedro.

-Llevaba años detrás de él. Creo que es algo que se debería hacer año tras año, porque volvemos a la esencia, al motivo por el que estamos aquí. 

-¿Qué aguarda a los seguidores de Caído y Fuensanta para este nuevo curso?

-Seguimos montando marchas de nuestra banda referencia, como es Tres Caídas. Creo que los seguidores de Caído y Fuensanta van a disfrutar. Tenemos preparadas dos marchas propias, también, para continuar con la tendencia.

-Hablando de marchas propias, de las que ha compuesto con cuál se queda.

-Desde el punto de vista sentimental me quedo con ‘El profeta’, porque es la primera que le dediqué a mi Cristo de Entrada Triunfal. Y, por su complejidad y su significado, me quedo con la última, ‘Asunción de María’. Musicalmente es la más completa de las que he compuesto y se nota nada más escucharla, cómo he ido evolucionando como compositor.  

-Un director musical tiene que lidiar con los egos de cornetas, solitas, asesores musicales ¿Cómo lo controla?

-Mucha paciencia, mucha psicología, mucho capote para torear las situaciones (risas). Cada día hay algo diferente, cada uno trae los problemas de su casa y, quieras o no, siempre influyen en el tema musical los estados de ánimo de la gente y hay que saber escuchar y pensar las cosas antes de hacerlas.

-Si un músico llega triste, ¿eso condiciona para el ensayo?

-Cuando un músico no está con la cabeza donde tiene que estar, lo más normal, es que  no salgan las cosas, no está inspirado, tienes que cortar veinte mil veces porque no sale una marcha o una parte…

-El trabajo del director musical ahí, cuál es.

-Normalmente, con psicología, le dices las cosas de manera que no se sienta ofendido. Como ocurre con los estudios o en el trabajo. Intentas motivar a la persona o al grupo para que se centren y le echen ganas. Esto no tiene otra filosofía.

-Hay mucha gente que lo desconoce ¿Cómo se planifica una banda, anual, mensual, semanalmente?

Francisco Camacho./Foto: Jesús Caparrós
Francisco Camacho./Foto: Jesús Caparrós

-Una banda tiene muchos engranajes. Normalmente, en verano se planifica la temporada entera, pero sobre la marcha tienes que ir cambiando, improvisando, porque las circunstancias son las que mandan. La meteorología, la asistencia… te condicionan por ejemplo al montar una marcha.

-¿Va a ser el año del punto de inflexión del estilo Caído y Fuensanta?

-Creo que sí. Llevamos un par de años que las marchas propias están teniendo muy buena acogida por parte de los cofrades. Están gustando y, si las hermandades apuestan por el estilo Caído y Fuensanta crecerá. Si las hermandades piden marchas de otras bandas, por mucho que queramos nosotros, no va a evolucionar. La mayoría nos está pidiendo lo propio y se está notando.

-¿Una banda puede defender mejor una marcha que no sea suya que la matriz?

-Por qué no. Pienso que sí. Cada banda es un mundo. Nosotros podemos tener un pellizco que la banda madre, a la que seguimos, no le da. Hay veces que, aunque no sea bonito decirlo, que me gusta más cómo interpretamos nosotros las marchas que otras bandas.

-¿Se imagina tocando alguna vez en Sevilla?

-La verdad es que me gustaría. No descarto que, con los movimientos que está habiendo en los últimos años, alguno nos den la oportunidad de ir. Sé que es difícil porque los estilos están muy definidos y, por ejemplo, una hermandad que quiera estilo Tres Caídas, teniéndola allí… pero por qué no,  ya que están abriendo fronteras.

-¿Es importante que lo hagan?

-Sí. Siendo Sevilla la referencia en Semana Santa, abriste fronteras es como darte vida.

-¿Qué le falta ahora mismo a Caído y Fuensanta?

-Que los cordobeses confíen en ella. Nosotros confiamos en nosotros mismos y sabemos lo que podemos dar. 

“Hay veces que, aunque no sea bonito decirlo, que me gusta más cómo interpretamos nosotros las marchas que otras bandas”

-Pero tienen la confianza de muchas cofradías.

-Sí, pero hay dos días que tenemos que viajar, habiendo hermandades en las que podríamos tocar.

-Si se tuviera que quedar con algún miembro de la banda, con quién se quedaría.

-Con Luis Lacalle, el presidente. Porque todo su tiempo lo invierte en la banda y para mí es el pilar fundamental. Es el alma de la banda.

-La mayor parte de las bandas cordobesas tienen a otra como referencia y suelen traer asesores de esta ¿Ese asesor tiende a creerse más importante que el propio director musical?

-A veces, creo que sí. Si es el caso de que, por ejemplo, pertenece a una banda de Sevilla, va a llevarla por bandera. Eso a los directores musicales de aquí nos puede perjudicar un poco, porque realmente la labor del día a día la llevamos nosotros, el trabajo duro.

-¿Para ser director o asesor musical hay que tener conservatorio?

-Conocimientos debes de tener. Si tienes titulación, mejor. Pero hay fontaneros o electricistas que, sin tener título, son unos máquinas y otros que con el título no saben hacer nada. Pues en el mundo de la música pasa igual. Hay gente autodidacta que puede saber más que un director de orquesta y directores de orquesta, “con papeles”, que no saben nada. Eso se lleva dentro.

-¿La música procesional es un negocio?

-Total. Hoy día te cobran hasta por respirar. Cualquier partitura, cualquier cosa es un negocio. Y si ya hablamos de gente que viene cobrando, que viene a echarte una mano y se llevan su sueldo. Hay gente que vive exclusivamente de las bandas.

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