José Juan Jiménez Güeto emociona a Sevilla


El canónigo pronuncia el pregón de la hermandad de la Sierra de la capital hispalense

Jiménez Güeto
Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF
Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF

La iglesia de San Roque de Sevilla vivió una noche muy especial este sábado. Y es que el canónigo de la Catedral de Córdoba, José Juan Jiménez Güeto, pronunció el pregón dedicado a la Virgen de la Sierra de la capital hispalense. 

Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF

Ante un nutrido número de asistentes, el sacerdote egabrense comenzó con unos emocionantes versos: “Hoy Sevilla huele a nardos. / Huele a tomillo y a jara, / a romero y flor de olivo, / a quejigo y a lavanda (…) La Virgen de los Negritos, /por ángeles coronada, /en Casilla de la Salve / ha convertido su casa. / Hoy se postra San Rodrigo / ante Gracia y Esperanza. /Hoy tremola la bandera / -roja y gualda, verde y blanca- /por las calles de Sevilla, /y Sevilla se hace Cabra. // Porque la Madre de Dios, / la que no nos desampara, / la de los ojos azules / de pureza inmaculada, / la que al Infante Divino / abraza cada mañana, / Nuestra Madre de la Sierra / tiene en San Roque su casa”.

Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF

En la primera parte del pregón, Jiménez Güeto detuvo su mirada en Cabra para destacar que “me imagino queridos paisanos afincados en Sevilla que a vuestra memoria vendrán los juegos de la infancia en la placeta o en el llanete Calvillo, las correrías por la Laguna San Cristóbal o el cerro de la Atalaya y la cruz de la venavá y refrescarse en caño gordo o en la plaza vieja”.

Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF

“Sevilla quedó embriaga del hermoso olor de los nardos, jazmines, gladiolos y claveles que eleva nuestra mirada hacia el picacho que no deja ver el horizonte, que se engalana en toda la caída de su cerro, quedando rematada por la hermosura de una Señora que no tiene igual entre todas las mujeres, así como en el alma sevillana comenzó a escucharse el titubeante y armonioso sonido y, a la vez, firme toque del tambor”, señaló el capitular en su apartado dedicado a repasar la historia de devoción que une a la capital andaluza y a la noble ciudad de Cabra.

Un momento del pregón a la Virgen de la Sierra en la iglesia de San Roque de Sevilla./Foto: AF

Mientras que la historia de la Virgen, también quedó reflejada en las palabras de Jiménez Güeto, quien recordó coplas como las que se le cantaban en la localidad vecina de Zuheros. Mientras que, ya en la parte final del pregón, la ‘Bajá’ de la Virgen milagrosa tuvo un papel preponderante: “¿Qué es la Villa un cuatro de septiembre? Es nervios, son prisas, carreras. Desde antes que llegue el alba, cuando las estrellas libran la incruenta batalla con el sol por no perderse la salida de la estrella más sublime del firmamento, cuando los pájaros del cielo despiertan agitados y las palomas del Campanario con el alma en vilo se acicalan en la fuente de la plaza vieja, y al pie de la muralla recogen ramas frescas llenas de vida, y con ellas engalanan sus nidos, porque hoy tienen visita”.

Muy celebrado en todo momento por los asistentes, el pregón concluyó con versos: “¿Qué le has dado a Sevilla, / Madre del alma, / que ahora se desvive / por ver tu cara? // Es la gracia, Señora, / que tú derramas, / que transforma San Roque / en Casita Blanca- // Y es sevillana / mi madre de la Sierra, / Reina de Cabra”.

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