Arquitecto de profesión y misionero de vocación


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Antonio Evans y Juan Gómez./Foto: BJ
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Antonio Evans y Juan Gómez./Foto: BJ

“De verano, temporal”. Con esta frase, acompañada de una sonrisa ha comenzado a explicar el arquitecto cordobés, Juan Gómez, su experiencia en las misiones. Ello coincidiendo con la llegada este viernes del autobús del Domund al Paseo de la Victoria, donde ha sido recibido por el delegado diocesano de Misiones, Antonio Evans, así como por numerosos escolares de la capital cordobesa.

Gómez ha explicado que “es la experiencia más fuerte de todo el año y siempre estoy deseando que llegue”. En este sentido, el arquitecto ha detallado que lleva acudiendo, con la Delegación de Misiones, tres veranos: el primero fue a la misión de Picota (Perú), el año pasado en Paraguay y en Argentina, con las hermanos Obreras del Corazón de Jesús; y este año con una misión diocesana en Mozambique. 

Respecto a lo que ha encontrado en las misiones en las que ha estado, Gómez ha explicado que se ha encontrado, “sobre todo, miseria física y material, pero sí es verdad que a los sitios que he ido el ambiente que se respira es de alegría y felicidad, porque viven en la fe”. Pero, “para nosotros, es pura medicina ir allí”. Ello porque, como ha reconocido este arquitecto cordobés, “nos trasladan todo el espíritu y la fuerza que tienen, que es lo que nos falta aquí”.

“Tenemos muchas cosas materiales, pero las vivencias espirituales se están debilitando”, ha subrayado Gómez. Esto para añadir que “yo soy un laico que trabajo aquí, pero llegar allí y compartir la fe con ellos -vivirla con ellos- es muy bonito, es una fiesta”.

“Él es un exponente del volumen de instituciones y de personas que, todos los veranos, van a misiones. Estoy hablando de clínicas, hospitales, dentistas, profesores del seminario…”, se ha felicitado Evans.

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