José Antonio Perdigones: “Fue una muerte tan injusta… por hacer el bien”


"A los niños, en los buenos días, les dimos la noticia. No lo conocían, pero les estábamos hablando de algo importante y ellos lo captan en seguida"

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Grabación de 'La Voz de las Cofradías', con Manu y David Leal, y José Antonio Perdigones./Foto: Irene Lucena
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Grabación de ‘La Voz de las Cofradías’, con Manu y David Leal, y José Antonio Perdigones./Foto: Irene Lucena

El tercer programa de la temporada de ‘La Voz de las Cofradías’ tuvo un escenario muy especial, las instalaciones del colegio Salesianos de la capital. Donde los hermanos Leal (antiguos alumnos de la institución) y el actual director, José Antonio Perdigones SDB, dejaron numerosos testimonios. Uno de ellos fue el relato de la pérdida, el pasado mes de febrero, del misionero salesiano de Pozoblanco, Antonio César Fernández.

Perdigones reconoció que “se vivió como un jarro de agua fría, porque era lo último que nos podíamos imaginar. No fue una muerte natural”. El director desveló que, “cuando llega una muerte tan cruel, como fue esa, la verdad es que a más de uno las lágrimas le saltaron. Fue una muerte tan injusta… por hacer el bien. No hay otra definición”.

El director de la casa cordobesa confesó que “César es una persona que, después de muerto, lo he ido descubriendo. Raro era el día que no te llegaba un testimonio”. En este sentido, Perdigones puso el ejemplo de una familia que vino a visitar su tumba desde Valencia.

“El mes de febrero del año pasado fue como el mes misionero, para nosotros”, subrayó. Para explicar que “el colegio entero supo captar el mensaje. A los niños, en los buenos días, les dimos la noticia. No lo conocían, pero les estábamos hablando de algo importante y ellos lo captan en seguida. No era una historieta, no. había un misionero, Antonio César, de Pozoblanco, que recibió el crucifijo de misionero (él lo recibió en el santuario de María Auxiliadora, mirando a la gente, en el primer banco de la derecha), aquí, en el mismo sitio donde estáis sentados ahora”.

Y finalizaba destacando que, “para nosotros fue el testimonio de una vida entregada, hasta el final. Venía de una reunión y al llegar a la aduana, lo bajan del coche, tira ‘palante’ y, cuando está a unos metros, le pegan unos tiros y lo matan. Por ser religioso, por ser blanco y fue muy duro”.