Alma eterna de la Corredera


La Virgen del Socorro salió como cada último domingo de septiembre por las calles de su barrio aunque con un nuevo recorrido por el Potro, Armas y Maese Luis debido a unas obras en Pedro López

Nuestra Señora del Socorro tras salir de su ermita. / Foto: Luis A. Navarro
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La Virgen del Socorro se dispone a salir a la calle. / Foto: Luis A. Navarro

Se fue la tarde detrás de su manto. Se arremolinaron los recuerdos en torno a su templete. Las vivencias de todo un barrio pasearon junto a su Virgen. La Reina de la Plaza, el Alma de la Corredera salió en procesión como es tradición cada último domingo de septiembre. Nuestra Señora del Socorro Coronada llevó su esencia, la de siglos acumulada, por las calles de su barrio.

Pero esta vez fue distinto el recorrido. Su regio perfil se reflejó en la fachada del antiguo Hospital de a Caridad, y paseó entre la estrechez de la calle Armas para subir por Maese Luis. Unas obras en la calle Pedro López hicieron que la hermandad tomara este nuevo itinerario para llegar hasta la Espartería y adentrarse en la Corredera.

Pero eso fue ya avanzada la tarde e iniciada la noche. La procesión había comenzado a las seis y media. El campanil de la ermita anunciaba que salía a las calles el gran tesoro que guarda este pequeño templo. Y lo hacía para cerrar septiembre que es mes de Merced, cómo no, y de Fuensanta, claro está, pero también de Socorro.

Iba la Virgen como es costumbre con muchos nardos adornando el paso en el que también se vieron otras flores como claveles blancos, rosas y flor de cera. Si estas ponían el aroma, la fragancia de pureza al paso de la sagrada y venerada imagen, las notas musicales las ponía la banda ecijana Amueci, que interpretó un repertorio alegre para la Virgen del Socorro.

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La Virgen del Socorro, acompañada por sus acólitos. / Foto: Luis A. Navarro

La mayor parte del itinerario contó con adornos dispuestos por el Grupo Joven de la hermandad: banderitas de España, colgaduras… pero especialmente llamativo fue el arco de flores de papel que colocaron quienes lo integran en el Arco Alto de la Corredera. “Socorro Nuestro” rezaba en la estructura blanca y azul coronada por el anagrama de María.

Fue bajo ese arco donde su coro también le cantó unas sevillanas escritas por Álvaro Vizcaíno a la Virgen y antes de llegar allí, en Rodríguez Marín, le ofrecieron flores en forma de petalada. El culmen se esperaba ya dentro en la plaza, donde la cofradía tenía previsto recuperar este año los tradicionales fuegos artificiales que dejaron de tirarse en 2011. Sin embargo, cuestiones de normativa lo impidieron en el último momento.

Así, cruzó la Virgen del Socorro la Corredera como en los últimos años, sin fuegos pero rodeada siempre del cariño de su gente, la que va, como septiembre, prendida de su manto, en torno a su paso y cobijada por su templete en el que Nuestra Señora lleva su Niño y también a todo al que a Ella se encomienda.