Una magna que ya es parte de la historia y “un espectáculo de fe”


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Señor de los Reyes./Foto: Luis A. Navarro
Cristo de la Clemencia./Foto: Luis A. Navarro

Las cofradías cordobesas han hecho historia, durante una semana de septiembre que siempre será recordada en la diócesis de Osio y en numerosos rincones de la geografía andaluza y española. Y ello gracias a una magna exposición que, ya en los traslados previos a la Catedral dejó momentos irrepetibles, como cuando los Nazarenos de Aguilar y Priego cruzaron el Puente Romano para colmar de bendiciones a las miles de personas que, en la calle o a través de la televisión, disfrutaron -disfrutamos- del sabor de lo irrepetible.

Pasión./Foto: Luis A. Navarro

La semana que vino después ha sido inenarrable. La Catedral no es que fuera el epicentro, sino que fue el hervidero de una piedad popular inagotable. Y es que, más allá del espectacular número de visitantes, en el templo mayor estaba la fe de todo un pueblo, la mística popular de devotos que llegaban de sus pueblos a rezarle a su Jesús Nazareno, que nunca podía estar solo. Porque más allá de la admiración está una religiosidad transmitida de generación en generación, como el mayor de los tesoros que una persona de fe puede tener.

Humildad./Foto: Luis A. Navarro

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, subrayaba -durante la misa de clausura de la muestra-  lo “bonito que ha sido ver a gente sencilla, gente entendida, gente de diario y gente de días excepcionales ante Jesús Nazareno. Esta imagen que en muchos de los pueblos de nuestra diócesis es como un icono del amor que Dios nos tiene, que nos ha perdonado en su Hijo y nos invita a seguirle (…). Ha sido una semana preciosa, irrepetible”. Mientras destacaba que “habéis sido para el mundo entero un espectáculo de fe”.

Todo un acierto

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Demetrio Fernández da la comunión a Francisco Gómez Sanmiguel./Foto: Cabildo

La magna debe llenar de gratitud a Córdoba. Y, como señalaba el prelado, debe su “agradecimiento a la Agrupación de Cofradías de Córdoba, que ha llevado toda la organización; a la comisaria de la exposición y a todas las juntas de gobierno y hermanos mayores de las distintas cofradías y hermandades de toda la diócesis, que habéis respondido a esta invitación del obispo”.

Descendimiento./Foto: Luis A. Navarro

Y es que el acierto organizativo de la institución que dirige Francisco Gómez Sanmiguel ha sido incontestable. Como el buen hacer de Sarai Herrera, para la que Demetrio Fernández ya pidió un aplauso en la inauguración de este acontecimiento. Mientras que el apoyo del Cabildo, siempre al lado de las hermandades, ha sido decisivo en numerosos aspectos. Y es que “ha extremado los medios, los recursos, las personas para acoger esta magna concentración de fe, exposición de fervor y de arte, expresión de todo un sentimiento de un pueblo religioso y creyente”, como ha señalado el prelado. Sin olvidar, todo la apoyatura logística del Ayuntamiento para hacer que los traslados hayan sido un éxito.

El broche

Calvario./Foto: Luis A. Navarro

Y, en esas, los traslados de regreso de este domingo han vuelto a llenar las calles de gente, para mostrar y demostrar que los que protestan son una minoría que hace mucho ruido -o lo pretende- mientras que al colectivo más numeroso de la ciudad, el cofrade, lo que le interesa es la sintonía de una marcha, la armonía de los pies del costalero racheando, la solemnidad del canto profundo del coro del Cristo del Remedio de Ánimas…

Señor de los Reyes./Foto: Luis A. Navarro

La explosión de luz, de aplausos, de miradas, de gente en las calles ha sido incontestable. Y las cofradías han respondido con la brillantez que la ocasión, que la magna requería. Una cita histórica, sin parangón, irrepetible para mostrar que Córdoba, su diócesis y sus hermandades son un tesoro digno de cuidar.

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