Monseñor Asenjo en sus 50 años como sacerdote: “Llevo a Córdoba en el corazón”


El arzobispo de Sevilla, que celebró en la Catedral hispalense sus bodas de oro, habla a La Voz de Córdoba sobre la gran importancia en su vida de esta diócesis y los recuerdos que guarda de ella

Juan José Asenjo
El arzobispo de Sevilla durante una celebración en la Catedral hispalense. / Foto: Miguel Ángel Osuna / Archidiócesis de Sevilla
Juan José Asenjo
El arzobispo de Sevilla durante una celebración en la Catedral hispalense. / Foto: Miguel Ángel Osuna / Archidiócesis de Sevilla

“Llevo a Córdoba en el corazón”. Así de contundente es monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla, cuando se le pregunta por su etapa como obispo, primero, y administrador apostólico, después, de la diócesis de Córdoba entre los años 2003 y 2010. Y lo hace cuando se cumplen 50 años desde que fuera ordenado presbítero en la Catedral de Sigüenza.

Este sábado, día de su aniversario, fue otra Catedral, la de Sevilla, cuya Iglesia dirige ahora monseñor Asenjo, la que acogió una misa de Acción de Gracias por sus bodas de oro sacerdotales y ante esta celebración ha tenido a bien atender a La Voz de Córdoba para recordar su paso por esta diócesis, donde estuvo siete años y medio.

Así, el prelado no duda en afirmar que “es una de las etapas más importantes de mi vida y de las que trabajé con más ilusión y mayor entrega”. E insiste a lo largo de la conversación con La Voz: “Córdoba ha sido muy importante en mi vida, tengo un recuerdo excelente, disfruté mucho como obispo, me sentí muy bien recibido y querido y también quise mucho a los cordobeses”.

Durante su periodo como obispo de Córdoba se entregó y los frutos quedaron en la diócesis. Entre las cosas que hizo y que destaca al hablar con este diario están la creación de cuatro centros de orientación familiar o el cuidado del patrimonio artístico, pero de lo que más orgulloso se siente monseñor Asenjo de sus años en Córdoba es de su servicio “a los sacerdotes, al seminario y a los pobres”. Sobre esto, recuerda que durante la crisis “la Iglesia se comportó de una forma excelente, dieron el ‘Do de pecho’ tanto Cáritas diocesana como las parroquiales, las obras sociales de religiosos y religiosas y el compromiso de las hermandades, que gastaron mucho dinero en servir a los pobres, los predilectos del Señor”, detalla el actual arzobispo de Sevilla.

Preguntado sobre si se acuerda de los cordobeses, afirma que lo hace. “Tengo muchos amigos allí que acuden a mí, me llaman, escriben y vienen a verme. Y yo voy a Córdoba con relativa frecuencia porque los obispos andaluces nos reunimos dos días cada trimestre en San Antonio, casa diocesana de espiritualidad, aparte de otras ocasiones de carácter familiar y amistoso que tengo la oportunidad de volver a Córdoba y saludar a tantos y tan buenos amigos”, explica antes de declarar con rotundidad que “llevo a Córdoba en el corazón”.

Desde 2009 su lugar está en Sevilla, donde confirma que está “contento, trabajando cuanto sé y puedo al servicio de esta Iglesia que también llevo en el corazón y merece la pena”. En la diócesis hispalense “me queda año y medio de servicio antes de presentar la renuncia al Santo Padre de acuerdo con los cánones”, detalla.

Y allí ha vivido sus bodas de oro sacerdotales en unos días que son “de mucha gratitud, de manifestar mucha gratitud al Señor que me eligió y sin mérito alguno me regaló la vocación sacerdotal, un don siempre inmerecido”. Por ello, monseñor Asenjo da gracias a Dios, porque el Señor, asegura, “me ha regalado muchos dones y a través de mí a tantas personas y tantas almas encomendadas a mi ministerio”. Por eso, insiste en que estos son días “de gracia” pero igualmente es también momento “de pedir perdón también porque ni yo ni ninguno somos perfectos, de pedir perdón por mis limitaciones y debilidades”.

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