‘El cielo de Capuchinos’ brilla en memoria de Fray Ricardo


La nueva marcha de Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros, encargada por el Redil de la Divina Pastora, fue estrenada este viernes en la iglesia del Santo Ángel por la banda de la Esperanza de Córdoba

banda Esperanza
La banda de la Esperanza durante el concierto en Capuchinos. / Foto: JPS

‘El cielo de Capuchinos’ es ya patrimonio del Redil Eucarístico de la Divina Pastora de Córdoba y la pueden sentir como suya todos los que quisieron a Fray Ricardo, a cuya memoria está dedicada la nueva marcha de Jesús Joaquín Espinosa de los Monteros que este viernes por la noche se estrenó en la iglesia conventual del Santo Ángel por parte de la Banda de Música María Santísima de la Esperanza de Córdoba.

Esta composición es la primera de su autor para la capital cordobesa y fue, respaldado por donantes, un encargo del Redil de la Divina Pastora, para el que el conocido y querido fraile capuchino cordobés “se ha quedado en ese cachito de cielo” de la plaza del Cristo de los Faroles. Así se expresa el hermano mayor de la Divina Pastora, Antonio López Peláez, que espera que la marcha “llegue a muchos sitios y que cada vez que suene rindamos un homenaje a la memoria de Ricardo, que tanto hizo por la Semana Santa de Córdoba”.

La composición de Espinosa de los Monteros, según él mismo describe, “es fiel reflejo a la personalidad de Fray Ricardo de Córdoba”. Así se lo indicaron quienes le hicieron el encargo “y así lo he mantenido durante la obra o al menos ha sido la idea principal”. De esta forma, el comienzo de la marcha rompe con una fanfarria en cornetas y trombones, “haciendo gala de una enorme fuerza” que desliza a una respuesta más relajada por parte de las maderas.

Luego es el momento del tema principal de la marcha, que “genera la alegría que él siempre depositaba en sus seres queridos y allegados”. Y sin olvidar “ese temperamento tan fuerte de Fray Ricardo, llegamos a la parte central de la obra, aquí los metales presentan un desarrollo del tema donde se incide en los rasgos de su personalidad”, detalla el compositor, quien prosigue contando que “toda esta fuerza que va emergiendo durante toda la pieza pierde fuerza en el trío de la marcha. Es el momento de la oración, el del recuerdo de la persona que nos dejó. Es una música que nos transmite vivencias del pasado y nos retrotrae en el tiempo”. Aunque finalmente, “después de generar ese sentimiento, esa fe y recuerdo, la marcha llega a los compases finales dejando un último aliento de fuerza como la que tuvo Fray Ricardo hasta sus últimos días”, concluye Espinosa de los Monteros.

Según explicó Antonio López, “ya hay hermandades que han pedido la marcha para tocarla”. Entre ellas están la Merced, el Descendimiento o el Socorro, tras cuya Virgen sonará a finales de septiembre. Son hermandades que han tenido mucha relación con Fray Ricardo y que acudieron al recital, en el que estuvieron otras cofradías, su familia y muchos amigos.

El concierto de la banda de la Esperanza, presentado por Miguel Ángel de Abajo e Inmaculada Luque, fue un homenaje a la figura y la memoria de Fray Ricardo de Córdoba. Por eso sonaron marchas que tenían que ver con él y con su relación con cofradías a las que quiso. Para comenzar, ‘La Divina Pastora’, que aunque no está dedicada a la imagen de Córdoba hace alusión a esta advocación capuchina. A continuación se escucharon ‘Ángeles del Císter’ y ‘Expirando en tu Rosario’, que “trajo él personalmente” a la ciudad, recordó Antonio López Peláez.

A continuación llegó el estreno que dirigió su propio autor y, después, sonaron ‘Mercedaria’, y ‘La Virgen del Buen Fin’, así como ‘¿Quién te vio y no te recuerda?’ y ‘Virgen de los Negritos’, que recordaron el paso de Fray Ricardo por Jerez y Sevilla. Como bis la banda de la Esperanza tocó ‘Pasa la Virgen Macarena’, Señora de la capital hispalense a la que el capuchino cordobés predicó en varias ocasiones en su basílica de la Resolana.

Con la interpretación una segunda vez de ‘El cielo de Capuchinos’ terminó una noche en la que la Divina Pastora bajó de su camarín para ser situada en lugar preferente a un lado del presbiterio, como cuando se expone en besamanos, y en la que el recuerdo de Fray Ricardo estuvo de nuevo muy presente en el público del concierto, como lo sigue estando en todas aquellas hermandades y cofrades que lo conocieron.

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