Comienza un Mes Misionero Extraordinario


De la mano del delegado diocesano de Misiones, Antonio Evans, conocemos las pautas para vivir en octubre un Mes Misionero Extraordinario

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Antonio Evans./Foto: Jesús Caparrós
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Antonio Evans./Foto: Jesús Caparrós

De la mano del delegado diocesano de Misiones, Antonio Evans, conocemos las pautas para vivir en octubre un Mes Misionero Extraordinario, tal y como reproduce la Diócesis.

Mes Misionero Extraordinario

Con motivo de que el 30 de noviembre de 2019 se cumplirá el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud, con la que Benedicto XV quiso dar un nuevo impulso al compromiso misionero de anunciar el Evangelio, el papa Francisco ha visto conveniente convocar a la Iglesia a conmemorar esa efeméride con la celebración, el próximo mes de octubre, de un Mes Misionero Extraordinario para despertar aun más la conciencia misionera de la misión ad gentes y para retomar con nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral.

Benedicto XV pretendía, con la publicación de la Maximum illud, una purificación evangélica de la acción misionera de la Iglesia, para lo cual era necesario que la misión arrancara solo del mandato misionero de Jesucristo y de los manantiales más transparentes del Evangelio. De modo semejante, el papa Francisco intenta llegar al núcleo del dinamismo misionero para renovar a la Iglesia, liberándola de los peligros de mundanización y del cansancio del compromiso comunitario, en definitiva, de la introversión o auto-referencialidad del Iglesia.

Sorprende la fuerza con la que el papa Francisco vincula su propio proyecto de pontificado (conversión pastoral en clave misionera) con las interpelaciones más directas de sus predecesores para urgir a la Iglesia a la entrega a la misión, siguiendo la estela abierta por el decreto Ad gentes del Concilio Vaticano II. En esta lógica sitúa el papa Francisco el número 15 de la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, recordado y revalorizado por el Papa precisamente de cara al Mes Misionero Extraordinario: la actividad misionera representa aún hoy día el mayor desafío para la Iglesia, sigue siendo su tarea primordial. La causa misionera, subraya, debe ser la primera. De cara a ello se reclama la conversión pastoral misionera. Por tanto, la salida misionera debe convertirse para toda la Iglesia en el paradigma de toda obra o acción eclesial. Si ello se logra, las comunidades cristianas vivirían en un estado permanente de misión. Entonces se perdería el miedo para ir transformándolo todo, a fin de que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en cauce y lugar para la evangelización.

El tema escogido para el Mes Misionero Extraordinario es: “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo”.

– En el bautismo hemos recibido la vida divina, y por eso somos profetas, anunciadores del misterio de Cristo, por él enviados. Cristo que nos envía es también el contenido esencial de la misión: la Iglesia no transmite un mensaje propio, sino lo que de Cristo ha recibido: su misma persona. Cristo y el encuentro con él es el corazón de la misión de la Iglesia.

-El tema se completa con una referencia al mundo. Dios Padre ha enviado a su Hijo al mundo, y el Hijo manda a su Iglesia al mundo porque ama el mundo y desea hacerlo partícipe, atraerlo, purificarlo mediante su obra de salvación. Se trata de mirar con simpatía el mundo, para hacerlo partícipe de la misericordia del Padre, para que el mundo se transforme gracias al encuentro personal de los hombres con Cristo. Quizás tenemos que renovar la convicción de que el Evangelio es la respuesta a las heridas que el hombre lleva en sí con motivo del pecado original.

Así pues, es voluntad del papa Francisco que, con este motivo, todas las Iglesias, en todas las regiones de la tierra, han de situarse en un estado permanente de misión: «la celebración del Mes Misionero Extraordinario es una ocasión magnifica para despertar aun más la conciencia misionera de la misión ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral. Es la gran ocasión para abrirnos, en cambio, a la gozosa novedad del Evangelio» (Convocatoria oficial del Mes Misionero Extraordinario, Pp. Francisco, 22.X.2017).

Con esa finalidad, el papa Francisco ha indicado cuatro dimensiones como modo de vivir el Mes Misionero Extraordinario. Estas dimensiones son:

1º.    Encuentro personal con Jesucristo, vivo en su Iglesia: Eucaristía, palabra de Dios, oración personal y comunitaria.

2º.    Testimonio: santos, mártires de la misión y confesores de la fe, que son expresión de las Iglesias repartidas por el mundo entero.

3º.    Formación: bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la missio ad gentes.

4º.    Caridad misionera: como apoyo material para el inmenso trabajo de evangelización, de la missio ad gentes y de la formación cristiana de las Iglesias más necesitadas.

Esta es la gran perspectiva en la que la Iglesia se mueve y desarrolla su misión, aquí y ad gentes: santidad, testimonio, formación y caridad pueden ser los caminos concretos para que cada bautizado pueda expresar su ser profeta gracias al bautismo, realizar el objetivo de ser “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo”.

Antonio Evans Martos

Delegado Diocesano de Misiones

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