Pozo santo de aguas vivas


La Virgen de la Fuensanta llega de la Catedral a su santuario en una procesión en la que recibió petaladas y en la que llovió al entrar a su barrio, con 'Curro' como capataz y con Maestro Tejera

Virgen de la fuensanta
Nuestra Señora de la Fuensanta en el Arco de Bendiciones. Foto: Luis A. Navarro
Virgen de la fuensanta
Nuestra Señora de la Fuensanta en el Arco de Bendiciones de la Catedral de Córdoba. Foto: Luis A. Navarro

Limpia fuente del agua de la vida. Así conviene llamar a Nuestra Señora de la Fuensanta, la de la fuente santa del Pocito. A Ella, que es también el “pozo de aguas vivas” (Cantar de los Cantares 4:15) como es pozo de sabiduría y es pozo de las virtudes teologales y cardinales e igualmente es pozo de la virginidad. Un pozo del que brotó el agua que da la vida, que es Cristo, un agua que calma la sed más profunda y espiritual y que da la plenitud al que la bebe.

Este pozo santo, esta fuente cordobesa tan pequeñita y tan grande en los corazones de los que quieren a María es la protagonista de este domingo 8 de septiembre, cuando, por la Solemnidad de la Natividad de la Virgen, su barrio y la ciudad de la que es Patrona hacen fiesta en su honor. Y por ello, ayer salió desde la Catedral, como ya es costumbre para volver a su santuario. Lo hizo la Virgen de la Fuensanta en una procesión solemne y elegante en la que estuvo acompañada por las cofradías, sobre las que también tiene el patronazgo, y que comenzó después de que el obispo celebrara la santa misa a las siete y media de la tarde. 

La Virgen iba sobre el paso que el Cabildo Catedral le está ofrendando, que estrenaba los faldones laterales y trasero bordados por Francisco Mira y los respiraderos también de los lados y de atrás que ha labrado el orfebre Emilio Léon, que es además el autor del diseño de todo el conjunto. En el proyecto se contemplan cuatro faroles y otros puntos de luz alrededor de la peana, además de una jarras para flores. Todo esto se estrenará en la procesión del año que viene.

Así, este año la Virgen iba iluminada de nuevo por los antiguos faroles del Señor de la Oración en el Huerto y por la cera de la candelería y arbóreos del paso de Nuestra Señora de las Tristezas, de la hermandad de Ánimas. Como es habitual en los últimos años, en el frontal del paso iba una urna con reliquias de los Santos Mártires que pertenece a la hermandad de la Misericordia. Siempre que ha llevado estas reliquias la Virgen de la Fuensanta han sido las de la cofradía de San Pedro, y solo en la procesión magna Regina Mater llevó las reliquias que custodia la hermandad de la Buena Muerte.

El bello paso lo dirigía este año el capataz Luis Miguel Carrión ‘Curro’, quien imprimió su conocido y elogiado estilo al andar de la Virgen, que iba dejando el aroma a nardos que llevaba en las jarras y esquinas, mientras que en el friso había rosas y orquídeas, un exorno a la altura de la Patrona de Córdoba. Pero no fueron las únicas flores que recibió la Fuensanta, pues pasando el bar Los Mochuelos, en la calle Agustín Moreno, recibió una intensa petalada (ver vídeo adjunto de Luis A. Navarro) desde una casa engalanada con colgaduras y mantones de manila.

Y si a la altura estuvieron las flores, no estuvo menos acertado el acompañamiento musical a cargo de la sevillana banda Maestro Tejera, que interpetó marchas elegantes y solemnes, principalmente de corte alegre aunque también otras más serias en determinados puntos del recorrido que así lo requerían.

De esta manera, en el eje Lucano-Agustín Moreno se escuchó ‘Saeta cordobesa’, por ser “una de las mejores marchas que se han hecho en la historia”, según indicó a este medio el presidente de Maestro Tejera, José Manuel Tristán, quien también aludió a lo “contenta” que está siempre la banda por venir a tocar tras la Virgen de la Fuensanta y a Córdoba en otras ocasiones, pues es la capital andaluza “con la que más relación tenemos después de Sevilla”, dijo.

Pero ‘Saeta cordobesa’ no fue la única marcha de la capital que la formación llevaba en cartera. También estaban contempladas ‘Nuestra Señora de la Piedad’, que tocaba en esta procesión después de varios años sin hacerlo, ‘La Sangre y la Gloria’ y ‘Virgen de las Angustias’. Como es natural sonó en el Patio de los Naranjos, nada más salir la Virgen de la Catedral, su marcha, ‘Fuensanta Coronada’, en el año que precisamente se celebra el 25 aniversario de su Coronación Canónica, motivo por el cual la Patrona de los cordobeses ha visitado numerosas iglesias de la ciudad desde el pasado día 1 de septiembre camino del primer templo de la Diócesis.

Y ‘Fuensanta Coronada’ fue también la última marcha en escucharse, ya en la plaza del Pocito, antes de entrar al santuario, lugar en el que en penúltimo lugar sonó ‘Encarnación Coronada’ por deseo de la Agrupación de Cofradías, y así todo el que quiso pudo cantarle el Ave María a la sagrada imagen. Concluía así una noche que solo se vio deslucida por el incendio de un cuadro eléctrico al paso de la procesión por Lineros y por la lluvia, esta vez no de pétalos de flores como antes sino de agua que apareció al entrar la Virgen a su barrio por Cuesta de la Pólvora.

La lluvia duró varios minutos, y en algún momento incluso apretó más de la cuenta, pero finalmente la nube pasó y la procesión siguió su ritmo para concluir un día que se ha convertido en un punto destacado en el almanaque cofrade en Córdoba y en el que Nuestra Señora de la Fuensanta tocó, como siempre hace, los corazones de todos los que acudieron a sus plantas.

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