Demetrio Fernández: “Creo que esta magna va a superar a todas las demás”


A continuación, les reproducimos la entrevista realizada por el canónigo José Juan Jiménez Güeto al obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández

-El Papa nos pone como paradigma, como icono, a los discípulos de Emaús acompañados por Jesús. Es una escena que a todos nos resulta familiar, como Jesús en la tarde de Pascua se hace compañero de camino de aquellos discípulos un poco desanimados y eran jóvenes. Jesús, al hacerse compañero de camino de ellos no les suelta su rollo, sino que empezó preguntándoles, ¿de qué venís hablando? ¿cuáles son vuestras preocupaciones?, ¿qué es lo que os interesa? Por tanto, en el Sínodo de los Jóvenes queremos que la primera etapa, la actitud sea de escucha. Luego, en el segundo año, la Iglesia te acompaña. Y luego, un tercer año en que la Iglesia te necesita. Es decir, no solo recibes, sino que también tienes que aportar. Puede ser como impulso del Sínodo de los Jóvenes celebrado en Roma, pero aplicado, recibido, acogido en Córdoba y poniendo al servicio de esta iniciativa, las plataformas en que los jóvenes se mueven.

-Se dice que Europa envejece, que la Iglesia en el viejo continente envejece. Que no hay jóvenes.

-En parte es verdad porque ha disminuido la natalidad y, por tanto, la población juvenil. Eso es una gran catástrofe. Pero, con todo, hay jóvenes y debemos ayudarlos a que reciban el Evangelio de Jesucristo y se conviertan en misioneros. Ahora mismo, en la diócesis de Córdoba hay varios miles que están incorporados en las parroquias, en las cofradías, en los colegios… Tienen que darse cuenta que deben ser misioneros de sus contemporáneos. Eso es importante, que despierte en ellos que la fe no es para guardársela o vivirla en lo más íntimo de su conciencia, sino que es para compartirla. La fe se fortalece dándola.

-La familia es el núcleo de transmisión de la fe.

-El sínodo anterior a este ha sido el de la familia. La Iglesia tiene ahí una gran reserva y un gran potencial. El corazón humano encuentra su satisfacción en el clima familiar. La familia es un núcleo fundamental.

-También en su Carta Pastoral también muestra su preocupación por las vocaciones.

-La diócesis de Córdoba ha sido bendecida con vocaciones, si no abundantes, al menos suficientes. Para la situación en que vivimos es una bendición especial de Dios. Hoy día, cada vocación es un milagro de Dios. Y en la vida consagrada femenina, igual. No nos durmamos en los laureles porque tengamos el seminario que funciona bien. Queremos que haya más, porque la Iglesia tiene muchas necesidades.

“Estamos el 450 aniversario y yo he pedido a la Santa Sede que se celebre Año Jubilar de San Juan de Ávila siempre que el 10 de mayo caiga en domingo”

-Vuelve a reiterar esa llamada a la santidad, con el modelo de San Juan de Ávila.

-La diócesis tiene que hacerse cada vez más consciente de que es un tesoro propio de Córdoba, sin excluir a nadie. Después de que ha sido declarado doctor de la Iglesia universal, es un referente continuo. Córdoba tiene una tarea mayor de atraer, difundir este lugar (la basílica de San Juan de Ávila), como un lugar de peregrinación. Ya vinieron los obispos españoles en pleno en 2012. Ahora estamos el 450 aniversario y yo he pedido a la Santa Sede que se celebre Año Jubilar de San Juan de Ávila siempre que el 10 de mayo caiga en domingo. De manera que no se nos olvide.

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Monseñor Demetrio Fernandez, obispo de Córdoba./Foto: José I. Aguilera

Córdoba tiene una gran tradición de santidad. En la carta hago alusión a que este gran patrimonio empieza por los mártires patronos. Ahí está Osio, que he pedido a la Congregación de los Santos -de la que soy miembro- que extiendan el culto a la Iglesia universal. En este momento, San Osio de Córdoba es celebrado en las iglesias orientales el 27 de agosto. Creo que sería un gran logro y se ha admitido a trámite.

Estamos a las puertas de una gran beatificación en la Catedral de Córdoba, dentro de un año, de los 128 mártires de la persecución religiosa del siglo XX, de 1936. 128, se dice pronto… Casi 80 sacerdotes, 40 laicos, dos matrimonios… será una celebración grandiosa. Hay en proceso varias causas, como la de la Hermana Juanita, Obrera del Sagrado Corazón de Villanueva de Córdoba; o el del Padre Cosme. Tenemos una preciosa tarea y meta que es la santidad.

-Estamos terminando el aniversario del Sagrado Corazón, el 25 aniversario de la coronación de la Fuensanta, el 75 aniversario de la Agrupación. Y a todo esto una magna.

-Yo diría que en Córdoba saben hacerlo muy bien, como han demostrado en distintas magnas anteriores. El Vía Crucis de la Fe, Regina Mater y ahora con motivo de todas estas efemérides se ha puesto en marcha una magna nazarena. Yo creo que va a superar a todas las demás, porque además de procesión lleva consigo una exposición. Cuando se menciona una magna en Córdoba, la gente se apunta porque saben que en Córdoba se hacen muy bien estas cosas y lo digo porque lo he visto. Es la fe de todo un pueblo, que se expresa de muchas maneras. En este caso, a Jesucristo y especialmente a Jesús Nazareno.

Es muy importante subrayar la colaboración del Cabildo. Hay un antes y un después desde que la Semana Santa tiene su carrera oficial en la Catedral. Y, además, es transmitida con una cobertura impresionante. Pues todo eso lo hace el Cabildo. Como la acogida a todas las cofradías en su estación de penitencia. Los cofrades al entrar en este templo principal se sienten acogidos. Me parece un logro grandísimo.

-¿Qué sentimiento cree que pueden experimentar tantos devotos cuando su Nazareno de Priego, de La Rambla, de Aguilar, cuando entren con él a la Catedral?

-Cuento una anécdota, cuando fui en la visita pastoral a Priego -hace unos años-. Estaba en el colegio y les dije a los chicos como conocía Priego (he visitado la Villa, el Adarve, las parroquias…). Y levanta un chico la mano y me pregunta: ¿Usted ha estado aquí en la salida del Nazareno? No, porque ese día tengo que estar en la Catedral de Córdoba. Entonces usted no conoce Priego. Pues esto se traslada a la ciudad. Será un momento vibrante en la piedad popular.