El obispo anima a acudir a la Virgen como Madre para “pedirle lo que necesitemos”


Con ocasión de la celebración de la Fuensanta, recuerda que “las fiestas de la Virgen traen consigo gracia abundante de Dios para nosotros, traen alegría y esperanza”

obispo Demetrio
Monseñor Demetrio Fernández. / Foto: Diócesis de Córdoba
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Monseñor Demetrio Fernández. / Foto: Diócesis de Córdoba

El obispo de Córdoba ha animado a acudir a la Virgen María como Madre para “ pedirle atrevidamente aquello que necesitemos”. Así lo hace el prelado en su carta semanal con ocasión de la próxima Solemnidad de la Natividad de la Virgen, cuya “grandeza” pone de relieve el prelado, quien recuerda que “en nuestra diócesis de Córdoba el 8 de septiembre es la fiesta principal de María en muchos pueblos y ciudades. Podemos decir que el mes de septiembre está señalado como mes mariano precisamente por esta fiesta”, que en la capital se celebra como la de Nuestra Señora de la Fuensanta, que es su Patrona.

En la misiva, que monseñor Demetrio Fernández ha titulado “Viva la Madre de Dios”, éste se refiere a María como “mediadora de todas las gracias. Es decir, todo lo que Dios nos quiere conceder lo hace con la colaboración de la Madre, nos demos cuenta de ello o no”. Es por este motivo que cuando llega su fiesta hay que pedirle “con confianza” porque “Ella nos alcanzará de su Hijo todo lo que le pidamos”.

Monseñor Fernández habla asimismo de la figura de la Virgen como Madre de Cristo y Madre de los hombres. “Ella es la mujer elegida por Dios para madre de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo” que, de ella, “ha tomado su carne y su sangre que será entregada para nuestra redención en la Cruz”, dice en su carta.

“María no da origen a su Hijo en cuanto Dios. Él es eterno. María da origen a ese Hijo en cuanto hombre”. Ella, continúa el prelado, es “verdadera Madre de Dios, porque es Madre del Hijo hecho hombre”. Y Cristo la da “desde la Cruz a todos sus discípulos” como Madre también, expone.

La carta semanal del obispo pone igualmente de relieve la virgnidad de Santa María. Pues ella “engendró en su seno virginal sin concurso de varón, por sobreabundancia de vida, como Dios Padre engendra a su Hijo en la sustancia divina sin ninguna otra colaboración”. Por eso, asegura monseñor Fernández, “María es icono del Padre. Su virginidad nos habla de una vida plena y pletórica, abundante y rebosante”. Y continúa diciendo que “la virginidad de María es una llamada permanente a la fidelidad para todos los cristianos. Ella ha dejado a Dios la iniciativa en todo, y por eso su vida es tan fecunda”.

La carta íntegra del obispo se puede leer aquí.