Néstor Huércano: “En el seminario he vivido los años más felices de mi vida”


seminario
Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero
seminario
Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

“Te haces consciente de lo que eres, al final el sacerdote es para la Eucaristía y la Eucaristía es para darla. Esa es nuestra vida”. Así de claro se explica el joven sacerdote, Néstor Huércano Barroso. El presbítero era ordenado la semana pasada por el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, junto a David Arellano Agredano. En la siguiente entrevista Huércano nos cuenta sus primeras experiencias en el importante ministerio que comienza y que tendrá, como primer destino, las vicarías de las parroquias de la Inmaculada Concepción de La Carlota, de Aldea Quintana y El Arrecife; de San Pablo Apóstol de El Rinconcillo; de Nuestra Señora del Rosario de Fuencubierta; y de Nuestra Señora de los Ángeles de las Pinedas.

-Hace una semana era ordenado sacerdote, ¿cómo recuerda ese momento tan importante?

-Todavía no te lo crees. Es ahora cuando celebras los sacramentos -la Eucaristía, las confesiones…-, te das cuenta que eres cura (sonríe), que es verdad, que no es un sueño. Con mucha ilusión y muy feliz. El día de las órdenes fue el día más bonito de mi vida. Fue precioso. Sobre todo, el momento de la imposición de manos. Cuando el obispo te impone las manos, invocando al Espíritu Santo, y cada uno de los sacerdotes imponía las manos sobre nuestras cabezas. Fue un momento, para mí, muy bonito. Y el momento de consagrar con el obispo.

-Ese día, ¿a qué o quién tuvo presente?

David Arellano y Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Me acordé mucho de los que familiares más cercanos que no estaban allí. Pero, sobre todo, de los sacerdotes, los seminaristas con los que has convivido. Para nosotros el sacerdocio es lo más importante, ser sacerdote con Cristo. Pero también supone un cambio de vida muy grande. Dejar la comunidad del seminario, que ha sido tu casa, y pasar a una nueva vida. Rezaba mucho por ellos. También, cuando ves a los sacerdotes en la misa, ellos te lo han dado todo. Allí estaba el sacerdote que te ha bautizado, los que han sido tus formadores durante todos estos años. De ellos lo hemos aprendido todo.

-¿Cuándo sintió la llamada del Señor?

-La recibí de pequeño, siendo niño. No es que deseara, conscientemente, ser sacerdote, sino que se fue presentando la cercanía a los sacramentos. Me fui acercando al Señor y ya me fue atrayendo hacia el seminario, por personas que me lo proponían. Y fue desde niño.

-¿Cómo ha sido la vida en el seminario?

“Al final el sacerdote es para la Eucaristía y la Eucaristía es para darla. Esa es nuestra vida”

-Lo ha sido todo en estos años. Porque, cuando te lanzas a la aventura de la vocación, te metes de lleno en la piscina. Te dedicas plenamente al seminario. Vives allí, haces vida allí. Convivir tanto tiempo con el seminario y en el seminario crea unos vínculos de los que el mismo día de la orden me pude dar cuenta. Porque la relación que tenía con mi familia era profunda, pero cuando veía a los seminaristas eran unos lazos mucho más fuertes. Compartimos lazos mucho más profundos que con cualquier otra persona. Y son tu familia. Para mí han sido los años más felices de mi vida. La verdad es que he disfrutado muchísimo.

-Si tuviera que quedarse con un momento de la vida en el seminario…

seminario
Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Los momentos de comunidad, el día a día; estar juntos en la sala de comunidad; las excursiones que hemos hecho juntos; cuando la comunidad está junta. Es lo que más me ha llenado.

-¿Cómo ha sido la primera misa?

-Es muy impactante. Pero es muy bonito. Me veía sentado en la sede y decía: “es lo que has soñado toda la vida y, ahora mismo, está aquí y es real”. Te haces consciente de lo que eres, al final el sacerdote es para la Eucaristía y la Eucaristía es para darla. Esa es nuestra vida.

-Ahora comienza una nueva etapa, ya en una parroquia ¿Cómo la afronta?

-La palabra es ilusión. Conozco el pueblo donde voy a estar; conozco a la gente; conozco al sacerdote, David. Estoy deseando de que llegue el día de estar allí. Con confianza, la verdad. Sé que estoy con un buen cura, con un buen pueblo y, por lo tanto, voy con confianza.

-Ha culminado un proceso, pero a aquellos que estén sintiendo la llamada del Señor, qué les diría.

Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Que hay que meterse. No en el seminario directamente, sino meterse en la vida de la Iglesia. O sea, si lo que a ti te atrae es tu hermandad, te metes en tu hermandad; si lo que te atrae es tu grupo de jóvenes de la parroquia, pues en el grupo… Hay que meterse y ya el Señor hará su obra, pero si queremos descubrir cuál es la voluntad de Dios tenemos que movernos en el ambiente eclesial. Si quieres descubrir lo que Dios quiere de ti, métete de lleno en la fe y en la vida de la Iglesia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here