David Arellano: “Nací siendo hijo único y con 20 años me encontré a 40 hermanos en el seminario”

169

En la siguiente entrevista, el recién ordenado sacerdote nos cuenta sus primeras experiencias en el ministerio

Arellano
David Arellano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero
Arellano
David Arellano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

“Tengo mucha ilusión, porque son mis primeros pueblos: Añora, Alcaracejos y el colegio de las Concepcionistas Misioneras de Pozoblanco; pero a la vez con mucho miedo porque voy con la ‘L’. soy novato totalmente. Voy a aprender a ser sacerdote con ellos”. Así relata uno de los dos nuevos sacerdotes de la diócesis, David Arellano Agredano, cómo se siente y cómo afronta el primer destino de su ministerio, tras ser ordenado sacerdote por el obispo de Córdoba -hace una semana- junto a Néstor Huercano.

El jueves celebró su primera misa en la parroquia de Santa Bárbara de Ojuelos Altos y, en la siguiente entrevista valora qué sintió el día en que fue consagrado, cómo se preparó en el seminario y cuándo sintió la llamada del Señor, entre otros aspectos.

-Hace una semana era ordenado sacerdote, ¿cómo recuerda ese momento tan importante?

David Arellano y Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Me cuesta creerme que el sábado me ordené sacerdote. Con muchos nervios al principio, pero una vez que comenzó la celebración fue muy bonito. Para resaltar dos momentos que me impactaron mucho: la letanía de los santos, cuando ya estaba muy cerca; y luego, cuando ya había sido verdad, y estaba concelebrando al lado de don Demetrio. Estaba extendiendo mis manos y diciendo las palabras de la consagración, me impresiono mucho.

“Si gran parte de lo que soy se lo debo a mis padres, la otra gran parte se la debo al seminario”

-Ese día, ¿a qué o quién tuvo presente?

-A mi familia, a los que no estaban. La misa la ofrecí por mis pueblos, por Añora y Alcaracejos, y por el colegio donde el obispo me ha mandado. También recordaba con mucho cariño la comunidad del seminario, a cada uno de los que lo forman. Porque había sido mi comunidad hasta ese momento, mi familia.

-¿Cuándo sintió la llamada del Señor?

David Arellano y Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Cuando era pequeño, aunque tenía mucho miedo a dar respuesta. Hasta que no tuve 20 años y había terminado los estudios universitarios no fui capaz de dar el paso. Pero la verdad es que desde pequeño, pequeño, quería ser sacerdote. Era el deseo. Incluso estos días cuando celebro misa, pienso que estoy jugando a decir misa, que es lo que hacía de pequeño. Todavía me cuesta creerme un poco que soy sacerdote de verdad.

-¿Cómo ha sido la vida en el seminario?

David Arellano y Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Si gran parte de lo que soy se lo debo a mis padres, la otra gran parte de lo que soy se la debo al seminario. A los formadores, a los seminaristas que han pasado y son sacerdotes, a los que han dejado este camino, porque el seminario es una nueva familia. Yo nací siendo hijo único y con 20 años me encontré a 40 hermanos. Ha sido el regalo más grande que el Señor me ha hecho. Nunca le podré pagar tanto bien como me ha hecho el seminario. Me da pena dejar el seminario, a la vez que me provoca ilusión donde el obispo me destina, pero el seminario es mi familia. Los quiero como a mi familia.

-Si tuviera que quedarse con un momento de la vida en el seminario…

-Los ratos que hemos pasado en comunidad o rezando. Especialmente, cuando estábamos de vacaciones y nos encontrábamos, aunque fuese un fin de semana, pero parecía que eran años. Con mucha alegría y con mucho cariño.

“Era el instrumento que el Señor estaba utilizando para consagrar”

-¿Cómo ha sido esa primera misa?

-Impacta mucho salir revestido de sacerdote al altar de mi parroquia y decir la misa. Ya no iba como un monaguillo, como tantas veces había ido, sino que era el instrumento que el Señor estaba utilizando para consagrar. Me costaba creérmelo, pero a la vez era impresionante. Me temblaba todo el cuerpo.

-Ahora comienza una nueva etapa, ya en una parroquia ¿Cómo la afronta?

David Arellano y Néstor Huercano./Foto: Diócesis de Córdoba-Álvaro Tejero

-Tengo mucha ilusión, porque son mis primeros pueblos: Añora, Alcaracejos y el colegio de las Concepcionistas Misioneras de Pozoblanco; pero a la vez con mucho miedo porque voy con la ‘L’. soy novato totalmente. Voy a aprender a ser sacerdote con ellos. Tengo muchas ganas de llegar, de conocer a la gente, de ver mis parroquias, de ver los pueblos a los que el Señor me ha destinado.

-Ha culminado un proceso, pero a aquellos que estén sintiendo la llamada del Señor, qué les diría.

-Repetiría las palabras que dijo San Juan Pablo II, al principio de su pontificado, que no tengamos miedo de abrir la vida a Cristo porque, aunque parezca que Cristo nos va quitando cosas, al final te lo da todo. Es impresionante lo que el Señor hace con nosotros. Y, cómo se concreta eso, contarle a alguien lo que uno siente. Buscarse a un buen sacerdote, un buen amigo, al que le puedas abrir tu corazón y no se escandalice por ser como eres, sino que te comprenda y que te ayude a elegir la voluntad del Señor en tu vida.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here