Décimo aniversario


Como ya comentábamos en otro artículo sobre María Auxiliadora y los Salesianos, el colegio de nuestra ciudad vio la luz gracias a los esfuerzos de don Mariano Amaya Castellano

María Auxiliadora./Foto: Jesús Caparrós aniversario
María Auxiliadora./Foto: Jesús Caparrós
María Auxiliadora./Foto: Jesús Caparrós aniversario
María Auxiliadora./Foto: Jesús Caparrós

A continuación, les reproducimos de forma íntegra el artículo de Francisco Román, que recuerda el décimo aniversario de la coronación de María Auxiliadora.

Se cumple en estos días el décimo aniversario de la Coronación Pontificia de María Auxiliadora, diez años y parece que fue ayer. Todavía mantengo vivas las palabras que una conocida militante comunista que me espetó, ente admirada y molesta: “¡La que habéis liado!”. Efectivamente, ese día, el orbe salesiano, junto con la ciudad de Córdoba la lió y grande para homenajear a la Madre de todos, por más que la repudien aquellos a los que se le llena la boca de palabras que, por manidas y manipuladas, han perdido todo su sentido: libertad, tolerancia, respeto, derechos civiles, justicia social y toda la retahíla de expresiones al uso, que siempre son utilizadas para exigir su cumplimiento si de trata de ellos, pero que niegan, con vehemencia y hasta con violencia, si son para quienes no vamos de su cuerda.

Esta bella historia de María Auxiliadora con Córdoba comenzó a gestarse en 1901 con la fundación salesiana en la calle Mayor de San Lorenzo, principal del popular barrio del mismo nombre. En 1922, desde las páginas de Diario Córdoba, escribía don José María Ríos estas bellas palabras: “La historia de Córdoba en el siglo XX, comienza con la llegada de los Salesianos al barrio de San Lorenzo”, collación que, por aquellas fechas, contaba con unas seis mil almas, según testimonio del propio párroco, gentes sencillas entre las que predominaban campesinos y hortelanos del ruedo de la ciudad, así como piconeros y gentes humildes que, cuando podían, se ganaban el pan con el sudor de sus frentes, los preferidos de Don Bosco.

Como ya comentábamos en otro artículo sobre María Auxiliadora y los Salesianos, el colegio de nuestra ciudad vio la luz gracias a los esfuerzos de don Mariano Amaya Castellano, párroco de San Lorenzo, y don Francisco Romero, sacerdote salesiano que hizo posible la adquisición de los terrenos donde se verificó la fundación. Efectivamente, el primer impulso fundacional surge del propio don Mariano quien “no pudiendo conseguir que los niños de aquella pobre y extensa feligresía acudiesen al catecismo los domingos y días festivos, a pesar de las industrias de que se había valido para ello, resolvió trabajar con empeño para ver cómo en su feligresía se podía establecer alguna Congregación Religiosa que llenase aquel vacío…” 

Por aquellas fechas, los hijos de Don Bosco llevaban ya en Andalucía veinte años, enviados por el mismo fundador, siendo la población sevillana de Utrera la primera de las fundaciones salesianas en nuestra patria. A esta fundación siguieron los colegios de Málaga, Trinidad de Sevilla, Écija, Carmona, San Benito de Calatrava (Sevilla) y Montilla. Precisamente, será en esta localidad de Utrera donde, entre 1911 y 1917, recale al frente del colegio el catalán de Rubí, Salvador Rosés, quien dedicó a María Auxiliadora una composición que consiguió traspasar todas las fronteras: “Rendidos a tus plantas”, basada en una melodía cinematográfica italiana, a la que le compuso unos versos con claras alusiones utreranas, muy especialmente en la tercera estrofa, donde se canta «En las horas de lucha sé mi consuelo, y al dejar esta vida llévame al cielo», en referencia a la Virgen de Consolación, patrona de la ciudad. Mientras, a mitad del canto puede leerse «De este mar tempestuoso, fúlgida estrella, cada vez que te miro eres más bella», realizando un guiño a la Virgen del Carmen, titular de la iglesia salesiana de aquella población donde se encuentra precisamente la primera imagen de María Auxiliadora que llegó a España.

La imagen de María Auxiliadora que se venera en el Santuario cordobés, se bendijo el 25 de Marzo de 1908, corriendo a cargo del Obispo de la diócesis, Excmo. Sr. Don José Pozuelo Herrero en presencia de las autoridades de la ciudad, de los vecinos del barrio, que se volcaron y de otros numerosísimos cordobeses. Apadrinaron el acto don Carlos Carbonell y Morand y su esposa doña Asunción Ruiz de Portal. Era director de la Casa salesiana don Sebastián María Pastor, alma de la Obra salesiana cordobesa casi durante sus primeros veinticinco años y a quien el Ayuntamiento de la Ciudad nombró hijo adoptivo en 1929. Aquel acontecimiento constituyó, para la Obra salesiana y para la ciudad entera, un hecho que marcaría un hito para nuestra historia local, que se prolonga hasta nuestros días gracias a las numerosas generaciones de alumnos que han pasado por sus aulas, generando una auténtica familia formada en torno al amor de una Madre, a la que todos sus hijos nos dirigimos con fervor: María Auxiliadora, en Vos confío.

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