Jueves Santo. Día del Amor fraterno


A continuación les ofrecemos el artículo realizado por el director de Cáritas Diocesana de Córdoba, Salvador Ruiz Pino

Nazarenos de la hermandad de la Cena, ante el Santísimo./Foto: Cabildo Catedral

De rodillas. Como el enamorado se declara a quien tanto ama. Con amor hasta el extremo, nos dice San Juan. Arrodillado, abajado -más aún si cabe en Él, que es el Verbo hecho carne- se ha quitado el manto, ha tomado la toalla, la ciñe, echa agua y le lava los pies a los discípulos. El maestro hecho esclavo. Dios por debajo de la criatura.

Salvador Ruiz Pino, junto al obispo de Córdoba./Foto: BJ

Es Jueves Santo. El día del Amor fraterno, día de Cáritas. El Jueves Santo huele a vino nuevo y a pan caliente, a íntimas confidencias entre amigos, pero también a dolorosas traiciones. Pero sobre todo, nos habla de servicio, de entrega, de lucha agónica, de mandamiento nuevo. Los mismos sagrados labios que esta tarde, trágica y hermosa, con sentencia creadora, dirán “esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre”, son los que nos señalan tras el lavatorio “os he dado ejemplo”, para recordarnos aquello que algunos días antes -ya estaba en Jerusalén- nos enseñaba con insistencia: “a mí me lo hicisteis”. Por eso, la Iglesia sabe que su Señor está presente verdaderamente, de una manera misteriosa, en el pobre y en el que sufre. De forma particularmente hermosa afirmaba San León Magno que “Passio enim Domini usque ad finem producitur mundi” (la Pasión del Señor se prolonga hasta el fin del mundo). Y concretaba este Sumo Pontífice que ésta -la Pasión del Señor- “se prolonga en su cuerpo místico que es la Iglesia, especialmente en los pobres, en los enfermos y en los perseguidos”.

Cáritas, la Iglesia servidora de los pobres, vive en un Jueves Santo perpetuo. Desde los servicios generales de Cáritas Diocesana y desde las 168 Cáritas Parroquiales, que constituyen nuestra gran red de ayuda, extensa y cercana, de apoyo para las personas en situaciones de exclusión y vulnerabilidad, hemos podido atender a cerca de 20.000 familias en toda la provincia de Córdoba en el último año. A través del servicio de acogida y ayuda, sus más de 1.700 voluntarios han dado respuesta a las principales demandas que se les presentaban (alimentación, empleo, vivienda, gastos de farmacia, formación, transporte…), donde el perfil mayoritario sigue siendo una mujer, de edad joven, con hijos a su cargo, manteniéndose el aumento de personas desempleadas que acuden ante el agotamiento de las prestaciones sociales y parados de larga duración, situación que es especialmente crítica en los márgenes del desempleo juvenil o en los sectores de 55 o más años.

Hoy es el día del Amor, de Cáritas. El día en el que el Maestro se dirigirá hacia la muerte, pobre con los pobres, para ser tratado como un malhechor, varón de dolores. El día en que recordaremos que visitar a Cristo en el monumento sagrado y venerarlo en las sagradas imágenes carecería de sentido si no nos conduce a servirlo en los más pobres entre los pobres. Por eso, cuando veas hoy a un voluntario de Cáritas, a ese hombre o mujer de tu parroquia que dedica lo mejor de sí -su tiempo- a atender a las personas que sufren; cuando lo veas, quizá pasando la canastilla en los oficios para la colecta de la Cáritas Parroquial, que no se te olvide rezar por él y dedicarle una sonrisa agradecida. Hoy es su día. Hoy y siempre. Porque él vive en un Jueves Santo perpetuo.

Salvador Ruiz Pino

Director de Cáritas Diocesana de Córdoba

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