Las lágrimas de los miembros de Caído y Fuensanta


Caído y Fuensanta
Violeta Joven y Francisco Figueroa./Foto: BJ
Caído y Fuensanta
Violeta Joven y Francisco Figueroa./Foto: BJ

La hermandad de la Entrada Triunfal, conocida popularmente como la Borriquita, es la cofradía más esperada de la Semana Santa cordobesa. Y es que, cuando se abrió la puerta de San Lorenzo un buen número de fieles ya estaban apostados para disfrutar de la primera hermandad de la semana mayor de la capital.

Había sufrido un percance al pasar la Cruz del Rastro. Y es que en una levantá la palmera que cierra el paso de misterio cayó y dio a un costalero. Si bien, la cofradía siguió con normalidad hasta la Santa Iglesia Catedral. Todo un ejemplo de compostura y saber estar de los miembros del cortejo que dirige Francisco Figueroa.

Misterio de la Entrada Triunfal./Foto: BJ

La hermandad estaba de estreno. La Virgen de la Palma lucía la saya que realizará Antonio Villar. El vestidor de la Virgen no faltó a su cita y formó parte del cortejo. Otro de sus miembros destacados fue Luís Miguel Carrión, Curro, que se estrenaba en una salida procesional, donde el capataz volvió a dejar de manifiesto su capacidad delante de un paso. Hará lo propio en breve con el Señor Amarrado a la Columna y la Virgen de la Candelaria.

La hermandad de la Borriquita tiene nombres propios y uno de ellos es el de Juan Horacio de la Rosa. Su buen hacer delante del misterio habla por sí mismo. También lo es el de Francisco Figueroa, un hermano mayor que lucha contra los elementos y está realizando una extraordinaria labor en su cofradía.

Todo esto, sin olvidar a Francisco Camacho. El director musical de la banda de cornetas Caído y Fuensanta es miembro de la junta de gobierno de la Entrada Triunfal y no hay mejor forma de participar en el cortejo de tu hermandad que tocándole, como los ángeles, a tu imagen. De El Profeta a La Fe, Caído y Fuensanta fue sublime. Antes, cuando entregaron el ramo a Nuestro Padre Jesús de los Reyes en su Entrada Triunfal, Violeta también se emocionó. Es lo que tienen las hermandades, dan algo que los demás no entienden.

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