Así fue la entrada de la Bondad, con saludo a la Virgen de la Fuensanta


Cuando los sones de La Misión sonaban en la Plaza del Pocito y se encerraba el Señor de la Bondad, una nueva página en la historia de las cofradías de Córdoba estaba escrita. Un capítulo esperado, pero emocionante en su relato. No sólo por los sentimientos encontrados en la tarde-noche de ese 6 de abril, sino por cómo se desarrollaron los hechos.

Y es que la prohermandad se vio obligada a comenzar la salida procesional con una hora de retraso a causa de la lluvia. La misma que volvió a aparecer con el Señor de la Bondad por las calles de su barrio, para hacerlo regresar al santuario de la Fuensanta con bastante antelación.

Si bien, eso no impidió que, una vez en la Plaza del Pocito, la imagen saludarse a la patrona de la ciudad y de sus hermandades, como pronto lo será – de pleno derecho- la Bondad. Una prohermandad que ayer derrama a ilusión, saber estar y la compostura precisa para hacer frente a unas condiciones meteorológicas que hicieron, aún más intensa la primera salida procesional de su titular.

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