Así es el segundo Resucitado de López del Espino


López del Espino
Jesús Resucitado (Calatayud), realizado por el imaginero lucentino./Foto: Jesús Ruiz 'Gitanito'
López del Espino
Jesús Resucitado (Calatayud), realizado por el imaginero lucentino./Foto: Jesús Ruiz ‘Gitanito’

El imaginero lucentino, Francisco Javier López del Espino, sigue dando cuenta esta Cuaresma del gran nivel artístico que atesora. Y es que, si la imagen de San Juan Evangelista realizada para el misterio de la hermandad egabrense del Rocío de Pasión causaba sensación, no menos está produciendo la de Jesús Resucitado, que ha elaborado para la localidad aragonesa de Calatayud.

Como ha explicado el historiador del Arte, Eduardo González Cano, la imagen del resucitado es la de un Jesucristo “vivo, triunfante, cubierto de un halo de luz, sin heridas, luminoso, un Jesús más hombre y más divino a la vez”.

Otro de los aspectos que ha puesto de relieve González Cano ha incidido en que la Imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado de Calatayud (Zaragoza) es la segunda obra de López del Espino, “dentro de esta compleja iconografía que representa al Señor nuestro Dios en su sagrada resurrección, la primera obra está en la localidad jiennense de Porcuna”.

“Poca discusión artística tiene, que representar al Señor Resucitado no está exento de complejidad, ya que estamos ante un momento indescriptible dentro de los evangelios y que los artistas a lo largo de la historia tanto en pintura como en escultura han utilizado su propia imaginación para presentarnos el momento más importante de la historia de Jesús de Nazaret”, ha subrayado.

López del Espino

Con una vocación por el arte desde la infancia, el imaginero se traslada a Córdoba con 17 años, para realizar los estudios de grado medio de talla artística en madera. Con posterioridad, inicia los estudios de grado superior en escultura, a la vez que entra a trabajar con importantes imaginemos cordobeses. A ello hay que sumar que trabaja durante dos años y medio en la escuela taller La Merced VI, encargada de reconstruir el retablo mayor de la iglesia de La Merced en el edificio de la Diputación de Córdoba.

Su producción artística se caracteriza por tener “un marcado carácter personal, debido al riguroso estudio de los sentimientos del ser humano antes de ser trasladados a la madera y a la excepcional capacidad expresiva de sus imágenes”. Con una producción que ha llegado a numerosas localidades andaluzas y castellanas. Pero, sin duda, uno de sus trabajos más emblemáticos, hasta la fecha, es la estatua de San Juan Pablo II, que bendijo el Papa Francisco y que se halla en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here