Fernando Cruz-Conde pronuncia un imprescindible pregón de las Siete Palabras


Siete Palabras
Fernando Cruz-Conde, durante el pregón./Foto: BJ
Siete Palabras
Fernando Cruz-Conde, durante el pregón./Foto: BJ

La iglesia de la Merced ha acogido este viernes el pregón de las Siete Palabras. El mismo ha sido pronunciado por el canónigo de la Catedral de Córdoba, Fernando Cruz-Conde, quien ante un nutrido número de cofrades de la Quinta Angustia ha dejado constancia de una obra marcada por una profundidad teológica sobresaliente, basada en un texto donde el apartado Cristo lógico ha sido muy profuso.

Fernando Cruz-Conde, durante el pregón de las Siete Palabras./Foto: BJ

Presentado por el hermano mayor de la Quinta Angustia, Cruz-Conde ha repasado las siete palabras de Cristo en la Cruz. Esta última es indispensable para la resurrección, como ha dejado de manifiesto el pregonero. Este también ha recorrido las figuras del Buen Ladrón, del discípulo amado y la de la Santísima Virgen. “Ella nos alumbra con alegría hacia la Gracia. Ella nos hizo hijos suyos, junto a la cruz, a todos los hombres”, ha señalado el capitular.

Fernando Cruz-Conde, durante el pregón./Foto: BJ

En Jesús “se cumple el total desamparo”, ha destacado Cruz-Conde. Quien también ha aludido al salmo 22. “Con su oración de queja en la Cruz al Padre, Jesús nos enseña cómo debemos hablarle”, ha explicado, subrayando que no se quejó de la tradición del discípulo, ni de los testigos que lo calumniaron, ni de quienes lo condenaron. A Dios, que es nuestro juez, es hay quien hay que dirigirse y aceptar confiadamente en la voluntad de Dios, que busca lo mejor para el hombre, ha detallado el pregonero.

Fernando Cruz-Conde, durante el pregón./Foto: BJ

“Todo verdadero amor espera ser correspondido” ha afirmado el canónigo para poner de relieve el daño que se realiza a Dios cuando no le corresponde os. “Dios tiene sed de que le amemos”, ha subrayado Cruz-Conde, quien ha realizado un pregón cargado de espiritualidad, sapiencia y amor a Cristo, que han desatado una fuerte y sentida ovación de los asistentes.

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