Un acontecimiento extraordinario en el barrio de San Lorenzo


La hermandad de Ánimas peregrina con la Virgen de las Tristezas a la iglesia del Juramento

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Virgen de las Tristezas en San Rafael./Foto: Luis A. Navarro

La hermandad del Remedio de Ánimas guarda la esencia de otra Córdoba. De aquella ciudad, cuya personalidad fue delimitada por San Fernando en las collaciones, que dieron lugar a los actuales barrios; en las iglesias, que atesoraron la fe de un pueblo y las devociones que, afortunadamente, han llegado hasta nuestros días. Una historia que es el patrimonio vivo de una urbe, que el Cabildo está impulsando con una Ruta que mucho más que un reclamo turístico; el convencimiento del enorme valor y potencial que tiene Córdoba.

Y en uno de esos templos, el de San Lorenzo, se guardan parte de las grandes devociones de la ciudad. Como lo es la del Remedio Ánimas y su Madre de Dios de las Tristezas, en cuyo rostro puede leerse el poema barroco de la Córdoba que supo ver Pablo García Baena. Una ciudad que es un escenario místico cada Lunes Santo, pero también en el anochecer de un sábado de febrero. El mismo que ha visto a la Virgen caminar, peregrinar con sus hermanos, hasta el Juramento.

Allí, con San Rafael como testigo, la hermandad ha celebrado una misa que ha servido a sus cofrades para ganar el Jubileo por el 90 aniversario de la consagración de Córdoba al Sagrado Corazón de Jesús. Esa Córdoba que guarda una historia de piedad, de cultura en mayúscula, de estética barroca, de sencillez austera… La que supo ver el poeta y la que mantiene intacta su hermandad, la del Remedio de Ánimas. De una forma incólume, como hoy lo ha hecho.