“Aquella experiencia me enseñó un Dios muy cercano y sencillo”


El consiliario de Cursillos de Cristiandad, Manuel Sánchez Gómez, explica su experiencia

“Muchas veces podemos tener la tentación en la Iglesia de evangelizar comenzando por la doctrina y, esta, aunque fundamental, es un segundo paso”. Esta interesante reflexión es una de las muchas que, en la siguiente entrevista, realiza el consiliario de Cursillos de Cristiandad de Córdoba, Manuel Sánchez Gómez. El sacerdote explica que “lo único que le diría a una persona que no ha vivido un Cursillo es: ven y verás; que nadie te lo cuente”.
-¿Qué supone Cursillos en su vida?

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Manuel Sánchez./Foto: LVC

-Cursillos de Cristiandad es un referente muy importante en mi vida personal y sacerdotal. Hace algo más de veinte años, cuando ya estaba ordenado sacerdote, viví la experiencia del Cursillo. Evidentemente ya conocía al Señor, pero aquella experiencia me enseñó un Dios muy cercano y sencillo, siempre al alcance de quien tenga actitud de búsqueda. Viendo las experiencias de las personas que tienen este encuentro con el Señor se revitaliza en mí el agradecimiento a Dios  y la exigencia de vivir el ministerio sacerdotal con fidelidad.
La fe se fortalece recibiendo y dando al Señor. Y eso es el Cursillo en mi vida, porque me  fortalece como cristiano y sacerdote y, a la vez, experimento que otros se pueden fortalecer con mi aportación que, en definitiva, es sólo comunicar y mostrar lo que Cristo hace en mi vida.
-¿Qué aporta Cursillos a la evangelización?
-Algo fundamental: el primer anuncio de la fe en Cristo. Muchas veces podemos tener la tentación en la Iglesia de evangelizar comenzando por la doctrina y, esta, aunque fundamental, es un segundo paso. Lo primero es el anuncio gozoso de Cristo; el Cursillo aporta la posibilidad de un encuentro entre la persona y el Señor. Sin este encuentro, sin este enamoramiento, la vida cristiana es muy difícil. Sólo quien está verdaderamente enamorado puede afrontar las exigencias del amor. Amar por lo que otros dicen no vale de nada; ser cristiano por lo que otros dicen, tampoco. Cursillos te presenta al “Novio”; lo demás viene solo.
¿Qué implica Cursillos a la construcción de una nueva sociedad, el compromiso en el ejercicio de la Caridad?
-Dios es Amor, dice el Apóstol San Juan. Quien ha experimentado a Dios lo sabe. Y el amor nunca es indiferente. Ya nos recuerda el Apóstol Santiago que “una fe sin obras está muerta”. Quien vive un Cursillo, y lo hace con el corazón abierto, experimenta que Dios lo ama. Esto es ser cristiano: saberme amado por Dios. El resto, lo que llamamos compromiso, es una consecuencia. Todo esto es progresivo, pero sin la experiencia de amor, perdón, compasión, etc. es muy difícil trabajar por una nueva sociedad. Cursillos te invita a que te dejes transformar por el Señor; desde ahí el hecho de sentirte amado te llevará a amar tus ambientes  transformándolos. Pero hay que empezar por uno mismo. Jesús no se molestó en “cambiar estructuras”, sino corazones, personas.  Y una persona transformada puede transformar a otras. Es la experiencia de San Pablo, nuestro Patrón de Cursillos.
-Para quien no ha vivido la experiencia de Cursillos, qué le diría.
-Que se dé la oportunidad de vivirlo. El Cursillo es precisamente eso, una experiencia de encuentro personal  con el Señor, en la Iglesia. Y como toda experiencia, si  no la vives jamás la podrás conocer. Los cristianos siempre tenemos la tentación de conocer a Dios “de oídas”, por lo que otros dicen; pero desde el inicio Jesús invitó a sus discípulos : “venid y lo veréis”.  Yo no sé cuánta gente de las masas que escucharon a Jesús se convirtieron; sólo sé que a las personas que se encontraron con Él les cambió la vida (la Samaritana, Zaqueo, el ciego de nacimiento, la mujer pecadora…).  Lo único que le diría a una persona que no ha vivido un Cursillo es: ven y verás; que nadie te lo cuente.