Los motivos por los que la Paz repite cartelista


El pintor sevillano, Alejandro Martín, realizará el cartel de la cofradía de Capuchinos de 2019

Alejandro Martín./Foto: Paz
Alejandro Martín./Foto: Paz

La hermandad de la Paz hacía público, a finales de 2017, el nombre del que sería el autor del cartel del Miércoles Santo de 2018. Se trataba del artista sevillano, Alejandro Martín García. Un joven, pero experimentado cartelista, que se sumaba al cuidado elenco que la corporación de Capuchinos escoge todos los años para componer esta esperada pieza. El acierto de aquella decisión ha propiciado que la cofradía haya vuelto a confiar en él.
Además del exitoso cartel de 2018, entre los motivos que han llevado a la Paz a repetir se halla el hecho de que Martín fue el encargado de diseñar la cabecera de la web de la coronación que tuvo una gran acogida. Ello sin obviar una trayectoria que va en crecimiento y que deja un currículum en el que destacan obras como el cartel de la tercera Exaltación a María Santísima de los Dolores y Misericordia y dibujo central del boletín (2014), la portada del anuario de la Hermandad de Nuestra Señora del Amparo de la Parroquia de Santa María Magdalena (2015), el cartel “Viernes de Dolores” de la Hermandad de la Vera Cruz de Villanueva del Ariscal (2016), el cirio votivo asuncionista de la Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina (2016), la papeleta de sitio de la Hermandad de Gracia de Úbeda (2016), la orla de cultos de la Hermandad de Jesús Nazareno de Huelva (2017) y la portada del boletín cuaresmal de la Hermandad de las Cigarreras (2017), entre otros muchos trabajos.
Con el grado de conservación y restauración de Bienes Culturales en la Universidad de Sevilla, Martín tiene las ideas claras, como quedaba de manifiesto en una entrevista concedida a La Voz. En la misma, el artista reflexionaba que, “gracias a las hermandades, ahora se vive en un momento artístico de oro. Donde algunos ven y critican un exceso de obras para los que ellos catalogan como ‘para todo’, yo veo una revalorización de la pintura sacra, a la que se acude para realzar los cultos o efemérides y ensalzar a sus titulares”.
Martín no dudaba en subrayar además que “parece que la mayoría de las hermandades inician un camino hacia unas pinacotecas particulares que favorecen tanto a las mismas, pues su patrimonio se ve complementado con éstas, como a los artistas, donde muchos ven iniciada su andadura pública en este mundo mediante ellas”.

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