Los dos se apodan Curro y ninguno se llama Francisco

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Tanto el nuevo entrenador del Córdoba como uno de los capataces más famosos de la capital responden a un apelativo que no tiene qué ver con su nombre

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Cristóbal Emilio Torres Ruiz y Luis Miguel Carrión Huertas./Fotos: Charo Tobajas-CCF y Jesús Caparrós

Cristóbal Emilio Torres Ruiz y Luis Miguel Carrión Huertas poco -o casi nada- tienen en común. El primero tuvo una trayectoria brillante como futbolista, levantó títulos con el Valencia y, desde el pasado lunes, es el nuevo entrenador del Córdoba CF. Mientras que el segundo lleva más de media vida como capataz y, con el fútbol, destaca su afición por la Real Sociedad. Sin embargo, en su apodo, sí coinciden. Y es que a los dos los llaman Curro sin tener por nombre Francisco.
En el caso del entrenador, este reconocía en su comparecencia previa al partido del Lugo que, “ni yo lo sé. De pequeño me pusieron Curro y Curro se ha quedado”. El técnico insistía en que “no puedo dar una explicación. De pequeñito me lo pusieron en el barrio y así se quedó”.
En el caso del capataz, como este reconoció hace algunos años en una entrevista concedida para la revista Córdoba Cofrade, Curro se lo puso su abuelo. Y es que este era un gran aficionado a la tauromaquia y sentía una gran admiración por Curro Romero. Por lo que comenzó a llamar a su nieto por el sobrenombre del Faraón de Camas, de tal forma que en su familia comenzaron a llamarlo así y, cuando llegó a la hermandad del Huerto, su hermano se refería a él por el apodo, de forma que se quedó para todo el mundo ese apelativo.

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