La puesta de largo del nuevo capataz de las Lágrimas


La primera edición del ensayo solidario de la hermandad de las Lágrimas supondrá el debut de Francisco Javier Romero Alanzabes

El grupo joven de la hermandad de las Lágrimas tendrá una cita muy especial el próximo 8 de diciembre. Y es que, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción, la cofradía que dirige Rafael Murillo organiza su primer ensayo solidario. Una cita que tendrá un aliciente especial, puesto que supondrá el estreno del nuevo capataz del Cristo de las Lágrimas, Francisco Javier Romero Alanzabes, cuyo nombramiento era anunciado a finales de la semana pasada.

Cartel anunciador del ensayo solidario de las Lágrimas.

Antes de ese día, los costaleros tendrán una cita obligada el 23 de noviembre, cuando a partir de las 20:00 horas -en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción- tenga lugar la igualá para quienes deseen participar en el ensayo solidario. Para ser parte de este solo hace falta aportar dos kilos de alimentos no perecederos. Mientras que el recorrido del ensayo discurrirá por las calles del Parque Figueroa.
El capataz
Romero es natural de la antedicha localidad del Alto Guadalquivir, en la que ha sido costalero durante 17 años y lleva casi lustro y medio ejerciendo como capataz. Como ha explicado, su contacto con la cofradía de las Lágrimas se produce por su llegada a la feligresía de la parroquia del Parque Figueroa y, “a partir de ahí, contactamos con la hermandad y me propusieron ser capataz. Estoy contento y con muchas ganas”, señalaba en La Voz de las Cofradías en COPE.
Otro de los aspectos que Romero ha puesto de relieve ha radicado en que “ser capataz te obliga a un aprendizaje anual y eso te lleva a una exigencia. Pero con esfuerzo, con ganas y con humildad se lleva esa bien responsabilidad”.
Una de las reflexiones más interesantes que ha realizado el nuevo capataz de las Lágrimas ha versado sobre el hecho de que “sobre la cuadrilla y, cada costalero en particular, el capataz tiene la misión de educarlo en valores, que nunca se pierdan los principios y se sepa porqué se está en un sitio. Esa educación es vital para un grupo, para que la cuadrilla se forme sólida”. En este sentido, ha subrayado que, “independientemente de la cantidad (de costaleros), si hay calidad, buenos valores abajo todo sale bien”. Y ha destacado que “el capataz tiene esa misión de profesor y maestro”.

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