“La imaginería llega a ser despreciada como arte, porque no refleja los tiempos que corren”


Miguel Ángel González Jurado pronuncia una conferencia por el 25 aniversario del Señor de la Fe en su Sagrada Cena

Miguel Ángel González Jurado./Foto: Paco Román

La sede de la Fundación Miguel Castillejo ha acogido este viernes la tercera conferencia, del ciclo de cuatro que la hermandad de la Sagrada Cena ha organizado con motivo de los actos del 25 aniversario del Señor de la fe. La misma ha corrido a cargo del autor de la imagen, Miguel Ángel González Jurado. Este ha realizado una interesante exposición, donde la imaginería ha sido la gran protagonista.
“Corren malos tiempos para la imaginería religiosa, que llega a ser despreciada como arte, porque no refleja los tiempos que corren”, ha comenzado señalando González Jurado para afirmar que “no es un arte libre”. El imaginero ha añadido, sin embargo, que “la escultura figurativa se está poniendo las pilas y se está adaptando, mientras que la imaginería el encargo ya te viene dado”.
Miguel Ángel González Jurado y Manuel Bonilla./Foto: Paco Román

El imaginero ha realizado un repaso de sus comienzos, asegurando que, para él, “la esencia de la imaginería es la verdad del Arte, porque tiene capacidad de emocionar”, pasando a llevar a cabo un recorrido por su obra, la cual debe ser “honda y profunda. Debe tener un sentido teológico”, reconociendo que se siente “patológicamente seducido por la belleza”.
González Jurado ha confesado que se inspira en el romanticismo de las Vírgenes de Astorga, la belleza inteligente y ascética de Montañés, la capacidad de conexión de Juan de Mesa. Sobre este último ha destacado que, si bien la “obra es imperfecta, pero con un gancho total, que lo convierte en el imaginero cofrade por excelencia”.
Otro de los aspectos que ha puesto en valor ha sido la espiritualidad de los Mora. Una “escuela más reflexiva y menos espectacular”. Así como ha destacado a Pedro de Mena y su misticismo, Ruiz Gijón y su barroquismo, además de la simplificación de los Roldán. Esas son sus fuentes de inspiración.
El artista ha mencionado algunas de sus piezas, especialmente, del Cristo de la Sed de las Carmelitas, obra basada en una experiencia mística de la Madre Teresa de Calcuta, encargada por el sacerdote Fernando Cruz-Conde. De la que ha destacado su originalidad, mística, sentida y rara porque no es cofrade.
Finalmente, González Jurado ha desarrollado su labor con el misterio de la Cena. Una obra muy compleja, para lo que ha abundado en la evolución de la representación de la Última Cena.

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