Antonio Llamas: “Si nos asomásemos a las librerías de Roma, nos quedaríamos muy sorprendidos, porque son cientos de miles de libros sobre la Biblia”


En la siguiente entrevista, el canónigo reflexiona sobre la actualidad de la Palabra de Dios, su incidencia en la Iglesia y la necesidad de muchas personas en acercarse a ella y que les sea explicada

Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós
Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós

La Sala Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba acogía, en fechas recientes, la presentación del libro del canónigo cordobés Antonio Llamas Vela “Diccionario bíblico II. Dios en la Historia”. Así, ante casi un centenar de asistentes que llenaban la sala, el autor agradecía la acogida de la institución universitaria, reconociendo que “a medida que avanza la vida observa que la misma, la sociedad o la propia Palabra de Dios suponen un misterio, pero, sin embargo, ese es el medio por el que Dios comunica su mensaje”, razón por la que, añadió, ha dedicado su vida a descifrar los misterios de la Biblia.
En la siguiente entrevista, el biblista y canónigo de la Catedral de Córdoba reflexiona sobre la actualidad de la Palabra de Dios, su incidencia en la Iglesia y la necesidad de muchas personas en acercarse a ella y que les sea explicada.
-¿Qué aporta este libro?
Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós

-Es el segundo volumen del diccionario, que me encargó en su día el Cabildo Catedral de Córdoba. Y, como miembro, no me puedo negar a lo que me pidan los hermanos capitulares. Entendí que, si se hacía como los diccionarios tradicionales, son tomos muy grandes y extensos que la mayoría de las veces son ilegibles. Cuando una persona lo ve la primera vez dice “qué bonito”, pero se queda solamente en contemplar las guardas. Por eso, decidí hacer varios volúmenes por cuerpos literarios (el primero son los cinco libros iniciales de la Biblia, el siguiente Dios en la Historia, que comprende los de Samuel, Josué y el I y II de los Reyes). Y qué sucede, que vas detectando las palabras más importantes, que abren a otros términos secundarios. Es contemplar que esas palabras tienen un gran significado. Pertenecen a la lexicografía, pero tienen muchísimos contenidos semánticos, significativos. Y, hoy en día, la lingüística va por los significados, por explicitar un concepto que es la palabra. Por lo que, de esos 151 capítulos he tomado las que me parecen más importantes y he intentado desbrozarlas, dándole una seriedad bíblica y científica. Y, por otra parte, que mi redacción sea comprensible al lector.
-¿Se acerca mucha gente a la Palabra?
-Muchísima. Si nos asomásemos a las librerías que, por ejemplo, existen en Roma, nos quedaríamos muy sorprendidos, porque son cientos de miles de libros sobre esa realidad. Si nos acercásemos a la escuela francesa, alemana, a Jerusalén, a la italiana o a la estadounidense, nos daríamos cuenta del acervo que constituye esa realidad que llamamos Biblia como Palabra de Dios.
-También aquí se acerca. Hubo una gran asistencia a la presentación de su libro.
Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós

-Las personas están deseando que se expliciten conceptos, que muchas veces no se explican ni en catequesis, ni en comunidades, ni en predicación (que tiene que ser muy ágil). Hace falta situarse en el medio en que vas a intervenir. De tal modo que el que escucha capte lo que estás diciendo. Y, si escribes, que el lector capte lo que estás escribiendo. Al escribir, una persona muestra la capacidad sensitiva y visual que tiene de esa realidad.
-Está contento por la acogida de la obra.
-Sí. Porque la presentación fue, gracias a Dios, espléndida. El Salón Mudéjar (del Rectorado) estaba lleno y las personas que me acompañaron eran geniales, el rector de la Universidad, el deán del Cabildo, Antonio (Murillo)… Fue una gozada estar ahí, no solo por el trato, sino por el reconocimiento al trabajo realizado. Independientemente de que muchos lectores no lo hayan todavía leído, pero ya hay un inicio que es agradable, donde se puede transitar por el camino del lenguaje sin preocupaciones ni miedos, porque ha sido bien acogido.
-Volviendo a la Palabra, ¿sigue siendo muy actual?
Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós

-Sí, sí. Como te decía antes, muchas veces no se explica. Por ejemplo, mucha gente quiere saber el significado de Débora. Significa abeja. Y no solo era profetisa, sino juez. Se sentaba en una de las puertas del Jerusalén a dirimir y solucionar pleitos.
-Habla de la mujer ¿Qué papel tiene en la Biblia?
-Preponderante. Igual que el varón en derechos y en deberes. Eran reconocidas, porque eran profetisas, capaces de explicar la Palabra de Dios delante del pueblo. Y no le importaban ni los poderosos, ni los que podían acallar sus voces, hiriéndolas, encarcelándolas o quitándoles la vida. Porque su palabra seguía gritando y, como está escrita, grita su mensaje después de estar en la vida de Dios.
-En la actualidad, ¿hace falta más gente que grite ese mensaje?
Antonio Llamas./Foto: Jesús Caparrós

-Claro. Como dice la Carta a los Hebreos, capítulo 4, verso 12, la Palabra de Dios está viva. Por eso sigo diciendo que el mejor tesoro que guarda la Iglesia es la Biblia, como Palabra de Dios. Y esa Palabra es Jesucristo.
-De todas las palabras que aparecen en el libro ¿Con cuál se queda?
-Con todas, pero tengo mis preferencias. Hay una última palabra que habla de la música, los músicos de Dios. Precisamente hay una chica que se llama Sheill (sonido). Soy su padrino. Fíjate un cura católico apadrinando a una niña que su religión es Judía. Las últimas palabras del libro son los músicos y se explica cómo se organizaban para tocar en el templo de Jerusalén. Eso me recuerda mucho a nuestras catedrales, a nuestras iglesias. Me quedo con eso, porque es un final agradable.

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