La Virgen del Rosario, a la luz de la mañana


La hermandad de la Expiración celebra, con un pontifical en la Catedral, las bodas de plata de la coronación canónica de su titular

En la calle Capitulares sólo se escucha una moto que pasa a lo lejos, el niño que juguetea en los escalones del Ayuntamiento y los corrillos que esperan la salida de la Virgen del Rosario. La mañana ha despuntado, hay silencio y el sol aún no entra del todo y sólo roza la parte alta de la portada de San Pablo.


Se cumplen las bodas de plata de la coronación canónica de la titular de la hermandad de la Expiración y en el mismo lugar en que tuvo lugar tal ceremonia, en la Catedral, hay hoy solemne pontifical para la efemérides. Desde la calle se advierte el crujido de la rampa que los hermanos, cirio en mano, pisan lenta, pausadamente, en un cortejo nutrido que ha cambiado el negro ruán del Viernes Santo por trajes sobrios y corbatas oscuras, que afortunadamente no son negras. El calendario lo marca: hoy, 7 de octubre, es la fiesta gloriosa de la Virgen del Rosario.
Al fondo, se advierte el paso. Grandes rosas, como son las avemarías del salterio, dan color y fragancia mientras la cera espera arder lentamente como una metáfora de la vida junto a la Virgen del Rosario. Broches, encajes y rosarios quedan como muestra de gratitud y fidelidad en este argénteo aniversario.
El paso de palio se aleja, la música de capilla se mezcla con el sonido de las alpargatas de los costaleros sobre el granito de la calle. Al espectador que ha asistido a este irrepetible momento sólo le queda a la vista una capa pluvial blanca que remata y da sentido a la procesión.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here