Otro regalo de Fray Ricardo a Córdoba


La procesión de la Divina Pastora recupera para la ciudad una de sus devociones

fray ricardo
Divina Pastora de Capuchinos./Foto: Jesús Caparrós

La levantá de la calle Burell quedará para la intrahistoria de las cofradías cordobesas. Probablemente, cuando pase el tiempo y se recuerde el resurgir de la Divina Pastora de Capuchinos, el momento en que Fray Ricardo recordó a los costaleros de la Virgen que su madre ya le rezaba en esa calle, con él en su vientre. Pero, sin lugar a duda, su nombre sí aparecerá como pieza clave para recuperar esta devoción para Córdoba.
Y es que, durante los últimos meses, el redil eucarístico preparó a conciencia el momento que se vivió este domingo. La Divina Pastora de las Almas volvía a las calles de la ciudad una década después y no le faltó un detalle. De hecho, uno de ellos tuvo que ver con la presencia de la banda de música María Santísima de la Esperanza, que ofreció un repertorio exquisito -como en la formación es costumbre- en el que las glorias de Córdoba tuvieron mucho que ver.

Como tampoco le fue a la zaga la cuadrilla de costaleros que, dirigida por David Arce, dejó el sello del trabajo bien hecho, marca de la casa de uno de los capataces más afianzados de la capital cordobesa. Mientras el exorno floral y el ajuar de la Pastora daban cuenta de que todo era exquisito, cuidado hasta el más mínimo detalle. Como lo fue el crespón en memoria de Rafael Almoguera.
En definitiva, y aunque los que realmente manden sean Dios y su madre, el último día de septiembre de 2018 siempre será recordado por el regalo que -una vez más y ya van muchas- Fray Ricardo le hizo a Córdoba, devolviendo a sus calles a una de las devociones más queridas de la ciudad, la de la Divina Pastora de Capuchinos.

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