Córdoba celebra la historia del más grande


Córdoba
Santísimo Cristo de Gracia./Foto: Luis A. Navarro

Decía uno de los hermanos del Cristo de Gracia (el número 44, para ser exactos) que el crucificado del Alpargate es el más grande. En aquellas palabras de Enrique León había una doble vertiente y, dentro de la más mundana -por así decirlo-, había otra con mucha verdad, pues el Esparraguero es de las contadas imágenes de Córdoba que, en el sedimento de las miradas posadas en su figura, lleva consigo a decenas, a centenares de generaciones de la urbe.
Santísimo Cristo de Gracia./Foto: Luis A. Navarro

Y así quedó demostrado anoche en su salida extraordinaria. El colofón a los actos conmemorativos del cuarto centenario de la llegada a Córdoba del Cristo de Gracia no podía ser menos que las numerosas actividades organizadas, con brillantez, por su cofradía. Antes de que la agrupación musical entonara el Gabriel´s Oboe, en el interior de las naves catedralicias los hijos de los hermanos mayores de las últimas cuatro décadas hacían entrega a sus padres de una medalla conmemorativa. El obsequio a otra generación, desde la que mantiene viva la devoción.
Santísimo Cristo de Gracia./Foto: Luis A. Navarro

Hasta entre las imponentes arcadas de la Catedral, el Cristo de Gracia es el más grande y llenó con su presencia la estancia sacra, para rebosarla con ese pellizco de la unción de la imagen que, minutos más tarde, iba a dejar constancia frente a la calle Encarnación, con una chicotá que ya es parte de la historia de las cofradías cordobesas. Ante las monjas cistercienses, los costaleros del Esparraguero llevaron al crucificado con el mimo y esmero del momento en que se detiene el tiempo. Mientras La Cruz del Nuevo Mundo conjugaba el verbo sentir en cada paso del giro entre Cardenal Herrero y Magistral González Francés y, en el último acorde de la marcha la realidad era tan feliz como el que se siente amparado por Dios.
El Cristo de Gracia avanzó hacia los Trinitarios, hasta la casa que lo acogió en Córdoba hace cuatro siglos. Su agrupación le ofrendó, macha tras marcha, momentos que ya son parte del recuerdo, como el que por el Realejo fue una ofrenda cantada. Y así el Esparraguero llegó hasta su templo. Decía uno de los hermanos del Cristo de Gracia que el crucificado del Alpargate es el más grande, visto lo visto este sábado de septiembre, no le faltaba razón.

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