Del centenario del santuario de María Auxiliadora de Córdoba


Si atendemos a lo dispuesto por Rey Heredia, el nuevo santuario fue el primer templo de Andalucía, levantado de nueva planta, dedicado a María Auxiliadora

(David S. Pinto Sáez). El próximo 22 de septiembre se organizarán en Córdoba diversos actos en conmemoración del primer centenario de la bendición del Santuario de María Auxiliadora. Un hecho poco frecuente en una ciudad como Córdoba, donde la mayoría de nuestras iglesias son o bastante más longevas o relativamente recientes.
En cualquiera de los casos será, sin duda, una excusa perfecta para llevarse a la memoria imágenes, sonidos y vivencias de las que perdurarán en el recuerdo, esperemos que esta vez sí, durante mucho tiempo. Y digo que por esta vez sí, porque los vividos hace ahora un siglo, y es tan sólo una opinión, fueron tan extraordinarios como los serán los del centenario, si no más, aunque por aquellas cosas del ser cordobés, quedaron ya olvidados en el tiempo.

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Procesión de María Auxiliadora.

Corría el mes de septiembre de 1918 cuando el cronista de la ciudad, José María Rey Heredia realizaba una visita a la flamante iglesia, a tan sólo dos semanas de su bendición. Situada en la calle Mayor de San Lorenzo, número 168, lo primero que llamó la atención de Rey fue la buena presencia de la construcción pues a pesar de haber sido construido de cemento armado, debido a la falta de recursos, el arquitecto don Eugenio Cano supo interpretar perfectamente con aquel material la belleza de la piedra. Y más aún, Rey aplaude la idea de no falsear la verdad al no intentar construir en pleno siglo XX al estilo “gótico o renaciente”, si bien sin desaprovechar cualquier elemento antiguo que pudiera aportar belleza al templo.
Si atendemos a lo dispuesto por Rey Heredia, el nuevo santuario fue el primer templo de Andalucía, levantado de nueva planta, dedicado a María Auxiliadora, lo que le otorga un especial reconocimiento, así como el de poseer el mayor presbítero de cuantos se disponen en las iglesias de Córdoba. Y todo ello gracias al tesón de quien en 1918 fuera el rector de las Escuelas Salesianas de Sevilla, pero que dirigió la de Córdoba, Don Sebastián María Pastor, así como del por entonces director del colegio cordobés: don Salvador Rosés.
Los actos de inauguración se celebrarían entre el 21 y el 24 de septiembre de hace ahora 100 años, diferenciándose los religiosos del resto. Entre los primeros, el “cartel cultual” comenzó el 23 de septiembre a partir de las cinco de la tarde (y según el programa oficial), con la exposición de S.D.M. así como con la entronización de la imagen de “María Auxiliadora de los Cristianos” en su nuevo camarín.  El acto estaría dirigido por el Cardenal Obispo de Sevilla, Obispo de Córdoba, Obispo de Olimpo y Administrador Apostólico de Málaga, así como el Obispo preconizado de Cádiz, actuando como padrinos don Antonio Carbonell y Rodríguez y doña Asunción Ruiz del Portal, viuda de don Carlos Carbonell y Morand.
Seguidamente se interpretó el solemne Te Deum del maestro Perosi, a cuatro voces, interpretado a orquesta por la capilla de música de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. Le siguió un discurso por don Santiago Estebanell y Suriñach, Capellán de Honor y Predicador de S.M., la interpretación del Tantum Ergo a seis voces, de I. S. Bach, y bendición con S. D. M.
El día 24 de septiembre, a las diez y media, se celebró una Solemne Misa Pontifical oficiada por el Cardenal Obispo de Sevilla y la asistencia de los anteriores Prelados, dando paso a partir de las siete de la tarde a la primera procesión de María Auxiliadora, cuyo itinerario sería: Mayor de San Lorenzo, Santa María de Gracia, Realejo, San Pablo Alfonso XIII, Mármol de Bañuelos, San Miguel, Góngora, paseo del Gran Capitán, Conde de Gondomar, Claudio Marcelo, Joaquín Costa, San Pablo, Realejo, Santa María de Gracia y Mayor de San Lorenzo. El cortejo estuvo acompañado por las bandas de música municipal, del regimiento de la Reina, salesianas de Málaga, Sevilla y batallón infantil de María Auxiliadora, así como cuatro de cornetas y tambores. La carrera, por su parte, se encontraba repleta de balcones adornados con colgaduras e iluminaciones, estando el cortejo compuesto por una sección de la Guardia Municipal montada, las bandas de cornetas y tambores de los alumnos de las escuelas salesianas de Córdoba, varias banderas, los alumnos salesianos de Córdoba, las bandas de cornetas y música de las Escuelas Salesianas de Málaga, alumnos con velas, el batallón infantil de María Auxiliadora, señoras y señoritas con velas, las bandas de cornetas y música de los Salesianos de Sevilla, las banderas de San Luis Gonzaga, la Purísima y de los antiguos alumnos salesianos, varios niños con hábito de Papa, Cardenales y Obispos, caballeros con cirios, representación del clero de la capital, la imagen de María Auxiliadora sobre unas andas ricamente adornadas con flores naturales, guardia de honor de la Guardia Civil con bayonetas caladas, representaciones de las comunidades religiosas de la capital, el preste y los diáconos, comisiones de todos los cuerpos y dependencias de la guarnición presididas por los primeros jefes de los mismos, representación del Ayuntamiento presidida por el presidente de la Diputación provincial don José Ortiz Molina, el canónigo con Manuel Orellana Hemosín en representación del Cabildo Catedral y el alcalde, don José Sanz Noguer.
Cerrando la comitiva desfiló una sección de la guardia municipal, la banda de música y un piquete del regimiento de la Reina con bandas de música, cornetas y tambores y una escuadra de gastadores.
El cortejo fue acompañado casi durante todo su recorrido por el repique de las campanas de las diferentes parroquias, las cuales comenzaban su acompañamiento nada más entrar el cortejo en su demarcación parroquial, no abandonándolo hasta la salida de la comitiva del mismo.
La procesión regresó a María Auxiliadora pasadas las diez de la noche.
El día 25 se celebró, a partir de las nueve de la mañana, misa de Comunión de manos del obispo de Córdoba y aplicada por todos los bienhechores del templo, vivos o difuntos. No obstante, durante todo el fin de semana, y hasta el esta última celebración, se celebró diariamente a las ocho y media de la mañana, misa de campaña en uno de los patios de colegio, haciendo honores el batallón infantil.
Dentro de los actos no religiosos, las crónicas nos hablan de un festival que la Junta de Cooperadores de las Escuelas Salesianas programó para el sábado 21 en la plaza de toros. En dicho festival se proyectaron “notables películas”, se presentó el batallón infantil de las Escuelas de Utrera, y se ofreció un concierto por las tres bandas de música que llegarían a Córdoba para asistir a las fiestas de inauguración. La recaudación de dicho festival se destinó a la obra de cultura de los propios Salesianos, contando para ello con el empresario del Ideal Cinema, quien participó en la organización del festival.
El día 22 se celebró un festival de iluminación y fuegos artificiales en la calle y plaza de San Lorenzo, así como un concierto de bandas en el Paseo de la Victoria. Por último, el 23 de septiembre tuvo lugar una velada Literario-Musical, cuyo último número sería la interpretación de la obra “¡Viva Córdoba!, ejecutada al unísono por las tres bandas de música.
Como fisgoneo, la historia nos ha dejado una anécdota bastante curiosa relativa a la salida de la imagen de María Auxiliadora verificada el 24 de mayo de 1935. El cortejo fue organizado por la Junta Directiva de la asociación de antiguos alumnos salesianos, saliendo del santuario a las seis de la tarde, siguiendo la siguiente carrera: María Auxiliadora, Plaza del Corazón de María, Frailes, San Juan de Letrán, Montero, San Agustín, Rejas de Don Gome, Juan Rufo, Alfaros, Plaza del Salvador, San Pablo, San Andrés, Realejo, Santa María de Gracia, Plaza de San Lorenzo a su templo. De preste fue el rector de San Lorenzo, don José Serrano Aguilera y de diáconos los sacerdotes salesianos don Antonio Campos y don Rafael Sánchez.
Diversos medios se hicieron eco de la salida, como el diario madrileño El Siglo Futuro, donde se publicó la fotografía que ilustra este artículo, tomada por Santos, y bajo la cual se puede leer “Por primera vez recorre las calles de Córdoba la venerable imagen de María Auxiliadora, que fue acompañada por varios millares de fieles”.