La Virgen de Carmelo


María Santísima de la Soledad realiza su rosario matutino por las calles de la feligresía de Santiago

Virgen
María Santísima en su Soledad./Foto: Rafael A. Ojeda

La mañana de este domingo ha dejado una de las estampas más esperadas en el barrio de Santiago a lo largo del año. La ocasión no era otra que la salida, en rosario, de la Virgen de la Soledad. Imagen que, una vez más, ha dejado la impronta de una hermandad que, por sencilla, no ha perdido la esencia con que fue fundada por Carmelo García y que hace a la cofradía tan especial.

A hombros de sus de sus hermanos, por las calles de la feligresía, mirando el rostro de la dolorosa más personal de Luis Álvarez Duarte, han resonado las palabras con que Carmelo explicaba a La Voz lo que representa la imagen: “Es una Virgen de la Soledad, pero representa la compañía. La Virgen está siempre con nosotros, es la Madre que te acompaña a ti. El cristiano que se sienta cristiano sabe que nunca está solo, siempre va acompañado”, explica.
El nacimiento de la cofradía

En la Semana Santa de 1975, siendo albacea de cultos y responsable de la Sección Juvenil de la Paz, comenta junto a un grupo de jóvenes cofrades lo bonito que resultaría ver un paso con María sola al pie de la Cruz. La Soledad estaba en marcha. La funda ese mismo año. Ocupó el cargo de hermano mayor en la corporación desde 1978 hasta 1982, sin desvincularse de la misma a partir de ese momento, aunque las circunstancias familiares le impidieran formar parte de ninguna otra junta de gobierno.
Carmelo imprimió un carácter eclesial a la hermandad, que a día de hoy permanece. Supo transmitir el sentimiento de grupo cristiano, la formación y el compromiso con las personas solas, algo que ha resultado siempre fundamental para la cofradía. Su propuesta esencial fue tomar a María como modelo en el que los hermanos deben mirarse y a San Francisco como ejemplo de pobreza.

En 1992 impulsó la organización del I Encuentro Soleano, una convivencia formativa que aún hoy se sigue celebrando en el mes de septiembre. De la misma forma, ha sabido transmitir su inquietud a un buen número de hermanos que han vivido la experiencia ecuménica de Taizé.

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