“No dejemos que nadie nos robe ni el nombre ni la fiesta” de la Fuensanta


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Función solemne en honor a la Virgen de la Fuensanta./Foto: LVC

El párroco Fuensanta, Antonio Morales, leía el Evangelio de San Mateo, en el apartado dedicado a la genealogía de Jesús, con la patrona de Córdoba entronizada, frente por frente, en su paso procesional preparado para la salida procesional desde la Catedral. Numerosos miembros de las hermandades y los miembros del PP, Andrés Lorite, Carmen Sousa y Luis Martín -entre otros-, asistían a una solemne función en la que el Coro y Orquesta de la Catedral, que tuvo en la homilía del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, uno de los momentos más emocionantes. El prelado estuvo acompañado por miembros del Cabildo y el vicario general de la diócesis, Francisco Orozco.
La Virgen en Córdoba
El obispo comenzaba la homilía recordando que, si “el 8 de diciembre celebramos la Inmaculada Concepción de María, nueve meses después, el 8 de septiembre la fiesta de su Natividad”. Ello para subrayar que “no dejemos que nadie nos robe ni el nombre ni la fiesta. Hacemos fiesta en honor de la Virgen y la de la Fuensanta es la Virgen en Córdoba”.
Demetrio Fernández felicitaba a la Agrupación de Cofradías y a los jóvenes que acompañaron a la Virgen de la Fuensanta el pasado jueves. Y proseguía detallando el regalo que supone María Santísima para los hombres. El prelado recalcaba la importancia de que la Virgen sea la llena de Gracia. “Acudimos a ella como Fuente Santa -Fuensanta de la Gracia”, destacaba, para añadir que María es la Mediadora. Es Virgen y Madre. Parecen dos palabras contradictorias, pero esto es parte de su belleza”.
Tras un repaso por el misterio de la virginidad de María, el obispo recalcaba en la parte final de su homilía señalando que “María Santísima siempre ha sido un gran atractivo para jóvenes, hombres, consagrados…, por ella es modelo de santidad. Uno no se cansa de hablar de María Santísima porque en ella Dios ha acumulado tantos tesoros de gracia, para que la admiremos y nos acojamos a su maternal protección. Y en el título de la Fuensanta, madre de todos los cordobeses”. Y añadía que “ella es la reina y señora de la ciudad”.

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