Compás de incensario: "Hasta siempre, cura de los ye-yes"


SEe nos ha ido en Cabra un cura bueno, amable, empático, conversador, atrevido, entusiasta, trabajador y lo más importante, buena persona y hombre de Dios

Gregorio
Gregorio Molina Hidalgo.

(Eduardo Luna). En la noche del martes 3 de Julio se nos fue en Cabra un cura bueno, amable, empático, conversador, atrevido, entusiasta, trabajador y lo más importante, buena persona y hombre de Dios. Se nos fue Don Gregorio Molina Hidalgo, prieguense, nacido en el año 1937 pero egabrense de adopción por el cariño que profesó a esta tierra y a todas sus gentes, con las que tuvo la entrega de vivir durante más de 50 años al servicio de la Iglesia. En la fundación de la Cofradía del Cristo del Perdón participo de lleno, de ahí el sobre nombre en aquellos años del “cura de los ye-yes” porque así se hacía llamar también la propia cofradía ya que sus fundadores eran jóvenes activos en la vida de la ciudad y en todas sus celebraciones. Don Gregorio ha construido iglesia en Cabra desde diferentes posiciones y manteniendo su personalidad e idiosincrasia siempre con toda aquella persona que se acercaba a él para cualquier situación personal o que estuviera relacionada con alguna institución. Su principal labor en lo humano y en lo cercano ha sido como Capellán del Hospital comarcal Infanta Margarita dónde ha permanecido ligado hasta sus últimos días de una manera u otra al servicio de los enfermos y de sus familias en momentos de sufrimiento y falta de esperanza.
Su labor en la Iglesia del Convento de las RR.MM Agustinas y en sus cofradías del Perdón, La Pollinita y Las Angustias, que aún llevan su sello personal, su visión del mundo cofrade, su diplomacia ante las adversidades, su calidad humana para con todos los que pedían su ayuda. Pero sin duda, Cabra debe de agradecerle su labor incansable en la restauración de la “Iglesia de la Soledad” que pudo verla culminada con éxito tras años de trabajo y dedicación para mantener uno de los templos más antiguos de la ciudad, donde residen las hermandades de La Soledad, El Calvario y La Misericordia.
Además de su labor pastoral en diferentes cargos dentro de la diócesis, cabe destacar con interés y cercanía su persona, su humanidad, su discurso lleno de Dios y de palabras cercanas a niños, jóvenes y mayores. También fue vicario parroquial en Santo Domingo de Guzmán, fue consiliario de hermandades como La Expiración dónde también la impregno de su carácter caritativo en lo espiritual y en lo material. 50 años de servicio dan para mucho y bueno, para haberse dejado la vida alejado de los focos, de la popularidad, del día a día, pero manteniendo su labor incansable junto a los enfermos, sus familias, los ancianos, sus lágrimas, las hermandades, sus miserias y virtudes, la juventud rebelde los 60 y 70 que vio en él una vía de escape y cercanía a la iglesia.
Se nos ha ido Don Gregorio, el cura de los “ye-yes”, el cura cercano a la gente, a toda la gente. Se nos ha ido un buen hombre, se nos ha ido el cura de las Agustinas, un buen amigo. Hasta siempre, descanse en paz en el cielo de Cabra.

2 Comentarios

  1. Don Gregorio fue un hombre bueno. No solo en Cabra, sino cuando estuvo en su “exilio” de Bujalance. Un gran sacerdote. Ejemplo admirable.

  2. Ejemplo de su sencillez. En estos días que las calles se llenan de luz. Don Gregorio, siempre Don Gregorio estaba con quienes eran los suyos: los necesitados y las personas ” yes-yes “. Cada vez que escucho ” El tamborilero ” lo recuerdo, como le gustaba, era su pequeña debilidad. Un abrazo Don Gregorio, sacerdote y amigo.

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