Joaquín Alberto Nieva: “Un cura solo no podría llegar a ser cura”

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El sacerdote, canónigo y fiscal del Tribunal de la Rota subraya de su ministerio la labor pastoral, realizada en todo momento

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Joaquín Alberto Nieva./Foto: Jesús Caparrós

Joaquín Alberto Nieva ha sido uno de los cuatro sacerdotes cordobeses que, este martes, han celebrado las bodas de plata de su ordenación en Roma, junto al Papa. Ordenado por otro Sumo Pontífice, de aquella jornada de 1993 recuerda que “fue muy emocionante, por la propia ordenación. Y porque fuimos ordenados por el Papa Juan Pablo II, que todavía no era santo, pero tenía el cariño de todo el mundo. Tenía además la ilusión de que el Santo Padre le iba a dar la comunión a nuestros padres. Eso añadía un componente todavía más entrañable”.
A ello, el canónigo añade que “fue un privilegio, porque cada uno pudimos llevar a 200 invitados y vinieron muchas personas de mi pueblo, que no han tenido otra oportunidad de ver al Papa”.
“Una línea transversal”
“Me considero pastor y, como tal, he ido asumiendo todos los encargos que me han ido haciendo los obispos”. Y recuerda con satisfacción todas las parroquias en las que ha estado, como las de la sierra, en Cardeña y la Venta del Charco, La Carlota y sus aldeas. “Cuando Javier Martínez me envió al estudio entendí que era un servicio pastoral y así ha sido después como profesor” subraya Nieva. “Como juez del Tribunal Eclesiástico, he podido prestar ayuda pastoral a los matrimonios. Ahora, en el Tribunal de la Rota, también. Hasta en el campo jurídico procuro que sea pastoral”. Por ello, para el sacerdote, esta labor “es una línea transversal. Cuando fui vicario, fue de Pastoral. Y, por supuesto, la realizo ahora en la parroquia de San Francisco”.
Muestras de Cariño
Sobre el cuarto de siglo transcurrido desde la ordenación, Nieva subraya que “lo he vivido todo muy a fondo, con mucha intensidad. Es difícil concentrar en una sola vivencia 25 años. Son muchas personas en el corazón”.
Finalmente, el sacerdote confiesa que “me acordaré de todas las personas que están y de las que ya no están porque el Señor los ha llamado a su presencia”. No escatima en elogios a tanta gente que le ha mostrado su cariño. Por ello, asegura que tiene presentes a “todos los que me han ayudado y les estoy muy agradecido, porque un cura solo no podría llegar a ser cura”. Y concluye con el recuerdo de su padre, “que falleció hace unos meses, y estará desde el cielo festejando”.

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