Enrique Aguilar: “El guion que hay ahora no es acorde a lo que necesita la hermandad”


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Enrique Aguilar./Foto: Archivo E. Aguilar

El actual hermano mayor de la Paz y único candidato a la reelección, Enrique Aguilar, tiene 47 años. Los mismos en los que lleva siendo hermano de la corporación de Capuchinos. En la cual ha ocupado diversos cargos, como prioste, por ejemplo, hasta llegar a la máxima responsabilidad. A  poco más de dos semanas para la celebración del cabildo de elecciones, en el que debe revalidar la confianza de sus hermanos, Aguilar analiza estos cuatro años de mandato y desgrana algunos de los proyectos.
-¿En qué momento está la hermandad de la Paz?
-Muy dulce. La gente está muy contenta, en conjunto. Y ven cosas palpables, que las promesas que hicimos las estamos cumpliendo. Y eso se valora mucho.
-¿Por qué decide presentarse a la reelección?
-Lo dije hace cuatro años, que mi proyecto era para ocho. Y después de todo lo que se ha hecho y todos los proyectos que quedan por cumplir, tenía que seguir otros cuatro años como me comprometí. Si un hermano mayor quiere hacer proyectos, debe estar dos mandatos.
-¿Qué destacaría de los cuatro que terminan?
-Sobre todo, que la hermandad haya hecho estación de penitencia en la Catedral. Y haber vivido  el 75 aniversario de la Virgen, de la hermandad y ahora el del Señor. Y, por supuesto, la realización de la casa de hermandad.
-Ése fue uno de los proyectos que anunció hace cuatro años y se han hecho realidad ¿Cómo se siente al ver cumplido, punto por punto, lo que prometió a los hermanos?
-Ha sido una gran satisfacción ver como se han ido haciendo realidad. En especial, la casa de hermandad. Con mucho esfuerzo y trabajo se ha hecho la puerta de salida nueva, las mesas de los pasos, también, etc.
-Tiene por delante la coronación de la Virgen.
-Será un acto de toda Córdoba, porque lo está esperando todo el mundo.
-¿Qué sintió cuando el obispo dio el visto bueno a este camino hacia la coronación?
-Al principio te tiemblan las piernas. El tiempo pasa muy rápido y, si en 2016 te temblaban las piernas, ahora estás más nervioso. No porque no se vayan a realizar las cosas (está todo muy bien atado y tenemos los pies en el suelo), sino por los nervios propios de un acontecimiento así.
-¿Cómo va a ser esa coronación?
-Quiero que sea muy especial. Creo que Córdoba ya se merecía otra coronación.
-En la presentación de su candidatura habló de muchos proyectos, como la renovación del patrimonio.
Enrique Aguilar./Foto: Archivo E. Aguilar

-La idea que hay es que, cuando acaben los próximos cuatro años, no dejarle nada al próximo hermano mayor. Me refiero a tener pagadas tanto la casa de hermandad como todo lo relacionado con la coronación. Y hay otro proyecto muy bonito, que consiste en adaptar la nave de los pasos para que se quede de museo y estén los pasos expuestos. También queremos cambiar los hábitos y hacer algo de guion. El estudio se va a hacer.
-La mejora del guion en qué consistiría.
-Sustituirlo. El que hay ahora no es acorde a lo que necesita la hermandad. La idea es que el que lo diseñe que lo haga todo.
-En estos cuatro años ha habido cambios de capataces y de bandas ¿Cómo los valora y qué se espera para estos cuatro años?
-Aposté por cornetas y tambores para el misterio. Creo que es su estilo, aunque haya gente a la que le guste más la agrupación musical. En el Vía Crucis Magno me di cuenta. En el palio empezamos con Pilas, pero a los dos años la cosa se enfrió y decidimos cambiar a la Soledad y estamos muy contentos con ellos y ellos con nosotros. No sabemos aún que nos deparará el futuro. Vamos a seguir con cornetas, pero cuando se conforme la nueva junta y se estudie decidiremos.
-En octubre vuelve Rosario de Cádiz ¿Cómo recuerda el Vía Crucis Magno y que espera de ellos en la extraordinaria?
-La primera vez fue una apuesta muy valiente y nos salió muy bien. Ahora es un regalo de los hermanos y vamos a quedar igual de contentos o más, porque ellos saben a dónde vienen y nosotros sabemos lo que queremos.
-La hermandad tiene, como se suele mucho ‘tirón’.
-La hermandad, en conjunto, tiene un gran tirón popular. A la gente le gusta mucho. Han visto que es una cofradía abierta, donde se acoge a todo el mundo. Si acaso, a quien te pone muchas piedras no le cierras la puerta de su casa, pero le dices ‘hasta aquí te voy a permitir’. Una cosa es ser hermano y otra faltarle el respeto a los demás, a la junta de gobierno o incluso a los titulares.
-Cuando concluya esta etapa, cómo le gustaría que se le recordase.
-Como a un hermano más que ha trabajado por su cofradía, siendo hermano mayor o prioste. Todo el que me conoce sabe que me he dejado la piel trabajando por mi cofradía y mis titulares. No quiero que se me recuerde ni por la casa de hermandad, etcétera, sino como Quique el currante. Me ha tocado a mi esta época, pero creo que cualquiera que se hubiera planteado hacer lo mismo, lo hubiera hecho porque es una hermandad grande. Con ganas cualquiera puede cumplir sus deseos.

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