A las plantas de María Auxiliadora


La Virgen procesiona por las calles de su barrio en el gran día de la Familia Salesiana

Auxiliadora
Procesión de María Auxiliadora./Foto: Rafael A. Ojeda

Son muchas las generaciones de cordobeses que han jugado en el patio del colegio San Francisco de Sales. Las que miraban desde la ventana de su clase aquel campo de tierra, donde el Don Bosco formó a una cantera de deportistas que han llevado por todas partes el nombre de la ciudad, de su colegio, de su fundador, de Santo Domingo Savio y, ante todo, el de la Virgen, cuya novena anunciaba que el día más esperado estaba muy cerca. El día en que se rendían a las plantas de la Auxiliadora.
Paco, Emilio, Agustín, Rafael, Fran, José David, Carlos, José Ignacio, Marcial, Gabriel… la lista de nombres, de los  es -casi- infinita y, a todos ellos, se les ilumina el gesto cuando la nombran, la ven o escuchan su himno. Y es que hubo un tiempo en que la Virgen salía al patio y, allí, los alumnos de COU la portaban en el gran día de los Salesianos. Todos esperaban que llegara el suyo, el instante en que todas las oraciones -con su himno- se dejaran caer sobre el hombro que heredó de la fe que les dejó Don Bosco.
Y este jueves el hombro dio paso a la cerviz, que portó a la Auxiliadora por las calles de su barrio. Desde Santo Domingo Savio hasta la calle que lleva su nombre, la centuria que concentra la historia de una ciudad y su colegio dejó ver su poso en las poco más de dos horas que dura la procesión.
Rendidos a sus plantas, el día de María Auxiliadora mostró su honda dimensión con la presencia del obispo en la misa; con la gente en las calles de un barrio que se donó a ella pese a la macro celebración en otro punto de la urbe; con el amor de una nueva generación cantándole a su patrona, la de los Salesianos, a las que nos rendimos a sus plantas, cada 24 de cada mes, pero sobre todo en mayo, el mes de la Auxiliadora.

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