Málaga, la filial rociera más cordobesa


Con el exorno floral de Pinsapo, su paso por el Vado del Quema dejó patentes los estrechos lazos que unen a la hermandad de Málaga la Real con Córdoba

Córdoba
Hermandad del Rocío de Málaga./Foto: Jesús Caparrós

Las primeras hermandades rocieras ya han atravesado uno de los puntos emblemáticos del Camino. Se trata del paso por el conocido Vado del Quema. Una de ellas es la filial de Málaga la Real, cuyos lazos con Córdoba son muy estrechos, en especial, con el Perdón. A los cofrades de ambas corporaciones les unen fuertes vínculos. De hecho, hay hermanos que son de ambas corporaciones y, entre las mismas, la fluida relación de fraternidad se muestra también en el intercambio de enseres. A lo que hay que sumar que la misa de este martes, celebrada en Villamanrique, era oficiada por el párroco de la Trinidad y canónigo de la Catedral de Córdoba, José Juan Jiménez Güeto (el otro capitular cordobés que hace el camino es el sacerdote Tomás Pajuelo, consiliario de la filial de la capital cordobesa).
El exorno de Pinsapo

Con una exquisita disposición de la flor, la carreta de la hermandad de Málaga la Real es una de las joyas que estos días se dirigen a la aldea del Rocío. El exorno ha corrido a cargo de Pinsapo y, como explica Rafael Cuevas, el mismo combina las tonalidades blanca y morada. Esta última es la característica de la hermandad de la Costa del Sol. Asimismo, la carreta que cobija al Simpecado lleva más de 20 variedades de flor. “Como curiosidad, en el techo lleva racimos de uvas pasas, que es uno de los emblemas de Málaga”. Pinsapo cambiará el exorno este viernes, para la presentación del Simpecado ante la Blanca Paloma.
Una obra de arte de Fernando Prini

Diseñada por el prestigioso artista Fernando Prini, el cajón y jarras de plata son de orfebrería Triana (1998). Villarreal labró el resto entre 1986 y 1991. Los bordados que lucen los bueyes son de Joaquín Salcedo y los del Simpecado de las sevillanas Hermanas Martín Cruz. Mientras que la imaginería que contiene fue realizada por el imaginero hispalense José Antonio Navarro Arteaga. Una obra maestra, repleta de simbología y que, además, contiene alusiones a Córdoba.
En uno de los frontines de los bueyes aparece la figura de San Rafael, elaborada en plata. A ello hay que sumar que en la base aparece una rica imaginería, donde están presentes las patronas de las ocho capitales andaluzas. Presidida por la Virgen de la Victoria de Málaga y con Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada, la novena imagen de María es la de las dos veces coronada, la Virgen de la Cabeza. En consecuencia, se trata de un canto a Nuestra Señora que alcanzará todo su esplendor argento cuando el Simpecado alcance las puertas de la ermita donde aguarda la Blanca Paloma.

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